El PSOE busca el apoyo sindical a su nuevo mandato: regará a UGT y CCOO con más fondos de formación

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, recibe al líder de UGT, Pepe Álvarez. EFE
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, recibe al líder de UGT, Pepe Álvarez. EFE

El PSOE busca el respaldo de los partidos a la próxima investidura. Pero tampoco quiere descuidar el apoyo a los sindicatos durante el mandato. Pedro Sánchez sabe que la economía se desacelera y que, por lo tanto, a lo largo de su nueva etapa al frente del Ejecutivo es más que probable que tenga que enfrentase a una nueva crisis.

En esa tesitura, tener a la calle tranquila -y a los sindicatos contentos para no contagiarse de las posibles tensiones que intente catalizar Podemos- puede ser clave para minimizar el impacto político por un aumento del paro. La idea para ello es simple: dar más dinero a UGT y CCOO en concepto de fondos de formación.

El plan consiste en extender una de las partidas más polémicas de las que acaban financiando a los agentes sindicales: los mencionados fondos de formación. Es la misma partida que ha protagonizado ya fuertes escándalos por el desvío del dinero público por parte de los sindicatos en Andalucía y Extremadura. Fondos que estaban justificados como formación para los parados y que han acabado pagando los gastos generales de los sindicatos.

Es la misma partida que ha protagonizado escándalo por el desvío de dinero público por parte de los sindicatos en Andalucía y Extremadura

La idea es la de ampliar el número de oportunidades en las que conceder subvenciones millonarias por esta supuesta formación. ¿Cómo? Generalizando la formación continua a lo largo de toda la vida laboral de los trabajadores y permitiendo el predominio de los sindicatos en el acceso a esa partida.

Hoy por hoy, el destino de las subvenciones es claramente superior en los casos de parados que deben buscar un nuevo empleo. Ahora se quiere generalizar la formación durante el periodo de trabajo, algo que multiplica el número de posibles receptores de la formación laboral y el periodo a lo largo del cual pueden recibir el adiestramiento. Y, con ello, multiplica igualmente el número de oportunidades de que los sindicatos se queden parte de los fondos que manejan en sus escuelas y empresas de formación, tal y como ha ocurrido en Andalucía y Extremadura.

El objetivo del PSOE es reconocer “el derecho a la formación continua a lo largo de la vida a través de una estrategia integral de activación para el empleo, formación y recualificación de las personas trabajadoras que incluya un sistema personal de formación para una transición justa e inclusiva en el ámbito laboral de todos y cada uno de los trabajadores y trabajadoras”.

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La propuesta es ya conocida y esperada por las fuerzas sindicales. Y no es de extrañar. Porque se trata de una de las áreas que mueve volúmenes de dinero público más cuantiosos.

El pasado mes de marzo, en la Conferencia Sectorial de Empleo y Asuntos Laborales, el Gobierno había acordado destinar a las Comunidades Autónomas 2.020 millones de euros exclusivamente en materia de políticas activas de empleo. Esa cifra representa el 95% del importe total de 2018. Y en la Conferencia Sectorial de abril esa cifra se completó con otros 297 millones de euros hasta llegar a los 2.317 millones anuales. Todo un volumen que puede ser ahora multiplicado.

El regalo esconde, además, otra pelea política. La del PSOE contra Podemos: porque Pedro Sánchez quiere quitarle herramientas de agitación de la calle en caso de llegar la nueva crisis. Los socialistas saben que la desaceleración económica y laboral ya ha comenzado. Y quieren tener amarrados a los máximos controladores de la movilización social en caso de que Podemos pretenda, con la llegada de la crisis, sacar partido del desencanto y lanzarlo contra el PSOE, tal y como hizo en su etapa de nacimiento político.

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