200 euros por 3 kilómetros

Las mafias de la inmigración montan ‘coches-patera’ para cruzar bebés por la frontera de Irún

Las mafias de la inmigración montan ‘coches-patera’ para cruzar bebés por la frontera de Irún
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Llegan desde el sur tras pasar por Bilbao y San Sebastián y en ocasiones son engañados

La policía francesa deposita decenas de ilegales en la frontera de Irún en furgonetas camufladas

Las mafias de la inmigración amplían su actividad al norte de España, en concreto a la frontera de Irún. La Policía Nacional ha detectado ‘coches-patera’ que transportan a inmigrantes ilegales con bebés llegados a través del Estrecho desde el País Vasco hasta el otro lado de la frontera con Francia. Viajes por los que les cobran 200 euros por pasajero por un trayecto de 3 apenas kilómetros, con hasta seis personas a bordo y en muchos casos menores de edad.

Una vez detenidos por la Brigada Móvil de la Policía Nacional, los conductores de estas mafias son denunciados en expedientes que llegan al Juzgado de Irún. Aunque con escaso resultado: la ley no contempla la figura del juicio rápido, por lo que al no celebrarse de forma inmediata, y ser citados como testigos los propios inmigrantes pasto de estas mafias, estos no acuden a juicio. De este modo, las imputaciones no se ratifican y los traficantes continúan impunemente con su actividad delictiva a ambos lados de la frontera con Francia.

El trayecto que recorren estos ‘coches-patera’ apenas dura 3 kilómetros. Fuentes policiales a las que ha tenido acceso OKDIARIO detallan cómo operan. Las mafias han establecido el circuito Bilbao-San Sebastián-Irún. En su mayor parte son subsaharianos y de países del norte de África. El pago se hace de dos formas: la habitual y que exigen estas redes de tráfico de seres humanos es se haga antes del viaje. Se da el dinero directamente al conductor. La otra es que paguen las familias una vez lleguen al otro lado.

El conductor del turismo francés que aparece bajo estas líneas fue detenido el pasado domingo 4 de noviembre en Irún. Era de nacionalidad francesa, y transportaba a seis personas: tres mujeres y tres bebés. Confesó cobrar 1.000 euros sólo en un fin de semana por realizar cuatro viajes. Fue puesto en libertad ante la falta de cooperación de los testigos.

 

Una vez llegados desde las dos capitales vascas, son citados en puntos de Irún o Rentería (Guipúzcoa). Los turismos parten desde allí y cruzan el puente situado a un par de kilómetros que conecta con la ciudad francesa de Hendaya. La posibilidad de pasar en situación irregular es mucho mayor que si lo intentan en autobús con parada en Bayona o en tren, donde en la estación de Hendaya donde han aumentado controles.

El papel de las ONG

Una vez en Francia, estos grupos de inmigrantes optan por viajar a otras ciudades o bien dar el salto a otros países de la Unión Europea. Calais, como punto de conexión en la costa francesa con el Reino Unido es uno de los principales objetivos. Eso si tienen suerte y logran cruzar hasta Hendaya. Si son interceptados en el Departamento de los Pirineos Atlánticos por la Policía Francesa de Fronteras son devueltos a España.

Unas ‘devoluciones en caliente’ (‘no admisiones’ según los cataloga la policía gala) que tanto el Cuerpo Nacional de Policía como la Ertzaintza han detectado se realiza en furgonetas y coches policiales no logotipados. Los inmigrantes  no sólo pagan 200 euros por viaje, sino que se exponen a ser estafados por los traficantes. Estos desaprensivos les cobran por anticipado, les dan una vuelta en el coche y les dejan de nuevo en Irún.

A este lado de la frontera, varias ONG prestan asesoramiento legal a los africanos, siendo una consigna frecuente declarar que proceden de Guinea Conakry. De este modo retrasan su deportación, pues entran dentro de lo que se conoce como  ayuda al inmigrante en tránsito. Cuentan con dos meses si disponen de documentación. Los dos albergues de Irún no dan abasto. Tanto si tienen papeles como si no, las mafias les ofrecen ocupar una de esas plazas en sus ‘coches-patera’.

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