Juicio en el Tribunal Supremo

La jefa de Jésica en la empresa pública Ineco dice en el Supremo que «desconocía sus tareas»

Adif debía controlar el día a día de la ex amante de Ábalos, según la jefa de proyecto de Ineco

Jésica Ineco

La jefa de proyecto de Jésica Rodríguez en la empresa pública Ineco, Mariló Tapia Pineda, ha declarado este miércoles ante el Tribunal Supremo que desconocía las tareas concretas que realizaba supuestamente la ex amante del ex ministro José Luis Ábalos, porque el control de su trabajo diario correspondía a Adif, el cliente del proyecto.

Su testimonio ha sido una de las declaraciones más reveladoras de la segunda jornada del juicio por el caso de las mascarillas que salpica al Gobierno socialista de Pedro Sánchez, que ha centrado su sesión en las presuntas contrataciones irregulares de dos mujeres vinculadas al otrora mano derecha de Pedro Sánchez.

Tapia Pineda ha explicado al tribunal que era Adif quien organizaba el trabajo de Jésica Rodríguez. «Las tareas concretas del día a día no las conocía porque se encarga el cliente, en este caso Adif», ha declarado. La testigo ha añadido que Jésica Rodríguez «entendía que sus tareas eran de administración para Joseba García», el hermano del exasesor Koldo García, «porque así lo ponía en las fichas» de trabajo.

La jefa de proyecto ha asegurado además que desconocía la relación que existía entre Jésica Rodríguez y el ex ministro. «Para mí era una persona más del equipo», ha afirmado. Tampoco tenía conocimiento de quién era Koldo García ni de su vinculación con la contratación de Rodríguez.

Contrataciones en Ineco

Sobre la asignación del puesto de trabajo de Jésica Rodríguez, Tapia ha señalado que la responsabilidad recaía sobre el cliente, es decir, sobre Adif, y en concreto sobre el director del encargo, Ignacio Zaldívar. «El responsable de este encargo era Adif y el director del expediente, Ignacio Zaldívar», ha declarado. Preguntada sobre quién dio la orden de dejar a Jésica asignada a trabajar para Joseba García, Tapia ha respondido lacónicamente: «No lo sé, eso es algo del cliente».

La testigo ha reconocido además que Jésica Rodríguez no respondió a un correo electrónico que le remitió en marzo de 2020 preguntándole si teletrabajaba.

Tras la declaración de Tapia, ha tomado la palabra Raquel Yagüe Moreno, responsable de Recursos Humanos de Tragsatec, la otra empresa pública en la que estuvo contratada Rodríguez. Yagüe ha confirmado que la ex pareja de Ábalos cobró 9.554 euros brutos durante los seis meses que estuvo en plantilla, un salario acorde al convenio de ingeniería de 2021. La testigo, que se incorporó a su cargo días después de la contratación de Rodríguez, se ha desmarcado del proceso: «No participé en las decisiones de contratación.»

Por su parte, Ignacio Zaldívar, exsubdirector de Gestión Administrativa de Adif, ha afirmado que Jésica Rodríguez era trabajadora de Ineco para prestar servicio a Adif, pero, de nuevo, también desconocía en qué consistían sus funciones concretas.

«Al igual que otras 300 personas que había en aquel momento, mi misión no era saber qué hacía. No era mi trabajo», ha declarado. También ha añadido un dato singular: la presidenta de Adif le comunicó que «el ministro» la había llamado para quejarse de que en Ineco estaban «molestando» a Jésica Rodríguez.

Joseba rellenaba los partes

La secretaria general de Ineco, Amparo Monterrey, había declarado en la sesión de la mañana que para la empresa pública «Jésica prestaba sus servicios», y que fue una «sorpresa» enterarse de lo contrario cuando la propia Rodríguez lo confesó ante el juez instructor del Supremo, Leopoldo Puente.

En los partes de trabajo, rellenados a través de una intranet con usuario y contraseña, figuraba sistemáticamente la fórmula «trabajos administrativos para Joseba García».

En el procedimiento constan mensajes de WhatsApp hallados en el teléfono intervenido a Koldo García en los que este le dice a Jésica que será su hermano Joseba quien rellene los partes, mientras ella conserva el ordenador necesario para acceder al sistema.

Jésica Rodríguez había reconocido el martes ante el Supremo que nunca llegó a trabajar en Ineco y Tragsatec, pese a haber cobrado 43.000 euros públicos.

Al término de la jornada, el cuadro que ha quedado dibujado ante el tribunal es el de una cadena de cargos públicos que afirman haber ignorado, cada uno desde su atalaya, qué hacía o no hacía Jésica Rodríguez. Todos señalan hacia arriba. Y arriba, según la Fiscalía, estaba Ábalos.

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