El Gobierno quiere recuperar la excepción ibérica que acabó regalando 600 millones a Marruecos tras los espionajes de Pegasus
Rabat se ahorró 600 millones con la luz española en pleno giro de Sánchez sobre el Sáhara
El Gobierno de Pedro Sánchez ha vuelto a poner sobre la mesa la excepción ibérica, el mecanismo que topó el precio del gas en 2022 y 2023. Según fuentes consultadas por OKDIARIO, ese mecanismo permitió a Marruecos beneficiarse de cerca de 600 millones de euros en electricidad sufragada por los consumidores españoles.
Aquella subvención encubierta llegó apenas un año después de que los móviles del presidente y de varios ministros fueran infectados con el programa espía Pegasus.
Los ministerios de Economía, Hacienda y Transición Ecológica llevan semanas preparando un real decreto contra la escalada de los precios energéticos. Según fuentes del sector, en ese debate «vuelve a estar sobre la mesa» la recuperación del tope al gas.
El contexto es de total tensión. La crisis de Ormuz ha disparado los precios de la electricidad, que cerrará septiembre en torno a los 100 euros por megavatio hora, y la industria calcula un sobrecoste energético de 7.400 millones.
La experiencia anterior de la llamada excepción ibérica, sin embargo, arroja un balance incómodo para el Ejecutivo. Según fuentes del sector, en 2022 el régimen alauí se ahorró un total de 575 millones de euros comprando electricidad española. Los expertos elevan la cifra a unos 600 millones si se incluye 2023.
El mecanismo funcionaba sobre un mercado marginalista, en el que la última tecnología en entrar, habitualmente el gas, fija el precio de toda la electricidad. Al limitar el coste del gas, el precio mayorista ha bajado para todos los compradores conectados al sistema ibérico, también para los extranjeros vecinos.
La diferencia entre el tope y el precio real del gas se ha compensado a las centrales mediante un recargo abonado por los consumidores. Según las fuentes consultadas, los españoles han pagado por esa vía unos 5.900 millones de euros.
Marruecos aprovechó esa ventaja a través del cable submarino del Estrecho, en servicio desde 1997, de 29 kilómetros y unos 1.400 megavatios de capacidad. En 2022 ha multiplicado por cuatro sus importaciones, y el 81% del flujo eléctrico entre ambos países ha salido de España.
Según las mismas fuentes, el diseño del mecanismo limitaba que esa subvención beneficiara a países de fuera de la Unión Europea. Pese a ello, la realidad fue diferente: Marruecos pudo comprar energía a precio intervenido a través de la interconexión.
Pegasus y Sáhara
Además, hay otro elemento. El 2 de mayo de 2022, el Gobierno reveló que los teléfonos de Pedro Sánchez y de los ministros Margarita Robles, Fernando Grande-Marlaska y Luis Planas habían sido infectados con Pegasus en 2021. Del móvil del presidente se extrajeron alrededor de 2,6 gigas de información.
La Audiencia Nacional no logró identificar a los responsables por falta de cooperación de Israel. Las sospechas se han dirigido siempre hacia Rabat, en un año marcado por la entrada masiva de migrantes en Ceuta en mayo de 2021. Ahora vuelve a registrarse otra invasión aún más dura.
Semanas antes de conocerse las infecciones, en marzo de 2022, Sánchez había dado un giro histórico al respaldar el plan de autonomía marroquí para el Sáhara Occidental. Aquel viraje ha dinamitado las relaciones con Argelia, que ya había cerrado en octubre de 2021 el gasoducto Magreb-Europa.
Así, Marruecos se aprovechó de la electricidad más barata en España durante 2022, justo cuando se produjo ese sorprendente y criticado cambio de posición sobre el Sáhara. El PSOE históricamente había apoyado los planes de independencia de esa región sobre Marruecos.
Factura de luz
El supuesto ahorro de la excepción ibérica fue un trampantojo: la rebaja visible en el recibo ocultaba un coste que los consumidores han terminado pagando por otras vías.
Según los datos, a la mayoría de los consumidores la factura les ha subido 111 euros. En cambio, el 40% acogido a la tarifa regulada –los que el PSOE ven como posibles votantes– ha visto una rebaja de 70 euros. En la práctica, el 60% ha financiado el alivio del 40%.
Economistas de Nera Economic Consulting han llegado a una conclusión aún más severa. Según su análisis, los operadores de países vecinos se han embolsado 1.912 millones de euros hasta el 31 de diciembre de 2022, entre Portugal, Francia y Marruecos.
Por ello, estos expertos sostienen que el efecto neto no ha sido el ahorro de 4.500 millones que defendía la entonces ministra Teresa Ribera, sino un sobrecoste para el consumidor español. A Francia, según cálculos del sector, se han destinado algo más de 800 millones.
La propia Agencia Internacional de la Energía ha advertido de que el mecanismo ha permitido que suban exportaciones de energía barata a países vecinos. También ha señalado que provocó un aumento del consumo de gas.
El Gobierno ha defendido siempre que la medida abarató la luz en plena crisis de la guerra de Ucrania y que contó con el aval de Bruselas. No obstante, su impacto fue inferior, porque son menos las horas en que el gas marca el precio. Las eléctricas, por su parte, han advertido de que hoy no se cumplen las condiciones para aplicarla.
Tres años después, el cable del Estrecho sigue tendido y los electrones siguen sin pedir pasaporte. Si el Ejecutivo reabre el grifo de la polémica excepción ibérica, la pregunta no será solo cuánto bajará la luz, sino a quiénes y a qué orilla irá a parar la rebaja.