La verdad del ‘Gatogate’: la ex mujer de Ábalos puso la gata Chloe a nombre del ex ministro tras la separación
La batalla por la mascota: Carolina Perles reclama el animal al que abandonó y el ex ministro se niega a dárselo

Carolina Perles, la ex mujer de José Luis Ábalos, intenta quitarle a su gata Chloe de la que se deshizo tras su divorcio. Perles ha pedido esta mascota para su hijo menor de edad durante una entrevista en El Programa de Ana Rosa, pero el propietario de Chloe es el ex ministro de Transportes que está en prisión.
José Luis Ábalos guardaba para su intimidad una faceta animalista desconocida para la opinión pública. Todo hasta que su ex amante Jésica Rodríguez declaró en el Tribunal Supremo que, al iniciar su relación, adoptó un gato por él. Se trataba de una mascota de color negro sobre la que el ex ministro sufragó todos los gastos, incluyendo operaciones, tal y como admitió Jésica en sede judicial.
Pero el gato negro no es la única mascota que ha tenido Ábalos. También tenía una gata de color blanco, con un ojo azul y otro verde, a la que llamó Chloe. Convivía con él y su familia durante su etapa final como ministro. Al separarse de Perles, ella se quedó con la gata hasta que un fin de semana en el que ella se iba de viaje a Marruecos le pidió a Ábalos que la cuidase.
El ex ministro se hizo cargo de la mascota en su nueva vivienda, pese a que tenía dos perras grandes a las que se les iba a hacer extraño convivir con la gata. Intentaron educar a los tres animales para convivir y, pasados unos días, Ábalos escribió a Perles para saber cuándo debía devolverla. Ella le dijo que se la quedara, que no la quería.
Fue entonces cuando Ábalos acomodó sus espacios a su nueva mascota, que tenía costumbre de esconderse por la casa, especialmente cuando había visitas.
Chloe llegó a perderse en agosto de 2023 cuando la trasladaron de Valencia a Madrid. Nunca antes había pisado la calle. En esos momentos, la gata estaba a nombre de Carolina, ella decidió no hacerse cargo y, a los cuatro días, cuando apareció, los dos acordaron que Ábalos sería el propietario.
Carolina a por la gata Chloe
Carolina Perles quiere ahora la gata para su hijo pequeño, pero ya está a nombre de José Luis Ábalos. El ex ministro, ahora en prisión, dejó todas sus cosas de fuera en manos de su primogénito Víctor Ábalos. Le firmó unos poderes especiales para ello.
Tal y como traslada Víctor Ábalos a OKDIARIO, él y su padre han decidido que se quede la gata la persona que la ha cuidado durante estos últimos años, que es la pareja del ex ministro. De hecho, se ha firmado un contrato de cuidado temporal de Chloe por el que la novia de Ábalos se hace cargo del animal, así como de todos sus gastos. Carolina, no obstante, quiere este gato del que no se ha hecho cargo económicamente los últimos tres años.
«Yo propuse una solución al problema, que era comprarle un nuevo gato a mi hermano porque es terapéutico a esas edades y para que tuviera una nueva ilusión», explica Víctor Ábalos en una conversación con este periódico.
También expone que se puede visitar al gato en la casa en la que está y que incluso se le ha ofrecido a Carolina quedar con el hijo del ex ministro para que viese a Chloe.
Sacha y Roma: las mascotas de Ábalos
La pasión por los animales de Ábalos no sólo se limita a los dos gatos que compartió con sus ex parejas. También tiene dos perritas llamadas Sacha y Roma a su cargo. Las dos son perras grandes y potencialmente peligrosas, aunque el ex ministro se ha encargado de educarlas.
El ex ministro tiene especial cariño a Roma. Durante su etapa política plagada de viajes no podía ocuparse a tiempo completo de sus mascotas, pero tras dejar el ministerio pudo dedicarse a ellas. Paseaba a Roma a diario por Valencia y la tenía de fondo de pantalla.
Las mascotas de Ábalos están esperándole mientras él está en prisión. Están bien cuidadas y atendidas por su pareja, que tiene mucha sensibilidad animalista. Ella se las lleva a todas partes, incluso hasta la cárcel de Soto del Real cuando va a visitar a Ábalos.
Los animales no pueden entrar en la prisión a ver a sus dueños, por lo que tienen que esperar fuera. El reglamento de Soto del Real no permite que entren animales a la cárcel, pese a que hay patio en la misma y sería beneficioso para muchos reos. El ex ministro es uno de estos presos que echa de menos a sus mascotas.
Temas:
- José Luis Ábalos
- Tribunales