La Policía alerta de que 200.000 delincuentes salidos de cárceles colapsadas de África buscan llegar a Europa: «Vienen a España»
La Policía vigila con preocupación la llegada de estos delincuentes “capaces de cortar el cuello por 5 euros”

La Policía Nacional está en alerta por la llegada a España de inmigrantes ilegales con delitos tras el colapso de las cárceles de África. El sistema penitenciario de países como Yemen, Somalia, Mali, Libia y Burkina Faso ha colapsado por las guerras, revoluciones y conflictos armados que viven. Son países en los que ha quebrado el principio de autoridad, sus sistemas penitenciarios han dejado de ser efectivos y se están abriendo las puertas de las prisiones, saliendo delincuentes de todo pelaje, entre ellos radicales islamistas de Al Qaeda y el Estado Islámico (ISIS).
Según revelan a OKDIARIO fuentes policiales, «hay por lo menos 200.000 delincuentes comunes de dichos países en la calle buscándose la vida para llegar a Europa». Se trata de «delincuentes comunes tendentes al islamismo y muy fácilmente manipulables en determinadas circunstancias», y la Policía española «vigila con preocupación» quiénes tratan de colarse y quiénes entran.
«Son sujetos que te rajan el cuello por quitarte cinco euros», indican. Además, afirman que «vienen a España fundamentalmente», ya que es «el país que los acepta, entre otras cosas, pidiendo asilo». «El resto de los países de Europa les pone pegas», apostillan.
«El peligro en España de los radicales yihadistas existe», sostienen desde este Cuerpo Policial, destacando que «es un número reducido, pero tremendamente peligrosa su actuación».
Los agentes se fijan especialmente en los tatuajes que llevan los ilegales que entran y si son típicos de prisiones, como un kaláshnikov o un fusil tatuado. «Si lleva lo primero, es un yihadista o proyihadista», sostienen los agentes consultados. Hay muchas señales que indican si pertenecen o no a un determinado grupo radical.
En esos casos, los policías alertan a la Comisaría General de Información de que son «perfiles especialmente peligrosos». Los agentes sospechan a qué se dedican estos ilegales, pero mientras no tengan nada concreto de lo que acusarles, deambulan por España. Sólo van a centros de inmigrantes si hay posibilidades de que se les repatríe a su país.
Algunos de ellos ya accedieron a España en la invasión y otros siguen llegando con embarcaciones por otras costas españolas.
Yihadistas entre los invasores
Tanto fuentes de Inteligencia militares como policiales consultadas por OKDIARIO sostienen que «a Ceuta han llegado yihadistas en el asalto masivo» del pasado mes de julio. Los investigadores han detectado al menos dos grupos de yihadistas, y uno de esos grupos «tiene órdenes de ejecutar una acción», según declaran a este diario fuentes militares de inteligencia.
Además, tienen «sospechas y algún indicio de que algunos de los 12 yihadistas que permanecen sin ser localizados han cruzado a la Península y se desplazan libremente por el país y por Europa». «Los demás permanecen ocultos, a la espera de cruzar a la Península», agregan, indicando que se están rastreando comunicaciones cifradas. Tres de esos yihadistas son Foreign Fighters, combatientes retornados de Siria e Irak. Individuos con una alta disciplina militar y veteranos en escenarios de guerra.
La investigación y seguimiento de este asunto la hace la Policía Nacional, a través de la Comisaría General de Información. Sus agentes antiterroristas cotejan las bases de datos biográficas y analizan imágenes de satélite, cámaras del perímetro fronterizo, publicaciones en redes sociales, entre otras tareas.
Por su parte, la Guardia Civil, a través de la Jefatura de Información, centra sus esfuerzos en el control territorial y fronterizo. Sus unidades de información en Ceuta y el Servicio Marítimo en el Estrecho de Gibraltar monitorizan de forma exhaustiva las playas y las rutas de embarcaciones rápidas para interceptar cualquier intento de fuga por mar hacia las costas de Andalucía.
Además, el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) opera de forma estratégica y recopilando información clave. Su labor actual se centra en interceptación de comunicaciones, balizamiento digital y la cooperación directa con la inteligencia de Marruecos y de otros países para predecir los movimientos de las células yihadistas y rastrear posibles redes de apoyo económico en España.
Toda la información que se obtiene, incluyendo huellas dactilares y rasgos de reconocimiento facial, es compartida con el Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (CENIF) y agencias internacionales como Europol, ante el riesgo de que traten de utilizar España como un territorio de tránsito para llegar a otros países de Europa.
Además, la inteligencia estadounidense (CIA, FBI, DIA y NSA) presta apoyo a España con información confidencial, imágenes de satélite, interceptaciones telefónicas, perfiles de yihadistas, centros de operaciones islamistas en España y Europa, rastreo financiero y seguimiento de células yihadistas, entre otras actividades.
A los investigadores les preocupa y hacen especial seguimiento de «los adoctrinadores radicales infiltrados en Ceuta, porque sus actividades no requieren de una especial preparación, pero su impacto e influencia implica riesgos evidentes de ataques terroristas y organización de grupos de apoyo a los extremistas».
Las rutas por las que llegan
Estos delincuentes viajan hacia España por diferentes rutas. Utilizan el avión para llegar a Túnez y de allí vienen andando por el norte y pasan a Argelia. También vienen por el sur, a través de Mali, llegan a Bamako, atraviesan Mauritania, después suben por Libia y llegan finalmente por distintas rutas.
Por ejemplo, pueden llegar a Senegal de ahí suben por la fachada atlántica por lo que se llama «el camino de los pastores de camellos», que es la antigua ruta que sube por toda la costa del Sahel. Y de ahí van al Aaiún, a Nuadibú (Mauritania), a Cabo Bojador y a Casablanca.
Con motivo de los vientos alisios, se ha vuelto a producir entre septiembre y octubre la llegada y el recrudecimiento de llegadas por la fachada atlántica.
Estos ilegales generalmente piden asilo. «Al 93% se les rechaza, pero como lleva tantísimo tiempo esa decisión –han llegado a tardarse más de años en resolver–, ya se quedan acogiéndose al arraigo al llevar dos años legales aquí», informan los investigadores policiales.
Tanto fuentes policiales como militares critican que «España lleva muchos años aceptando a los ilegales que vienen mientras Europa está cerrando sus puertas».
Por ejemplo, España se desmarcó el pasado 1 de octubre del resto de países de la UE: el Gobierno de Pedro Sánchez votó contra el reglamento para acelerar las expulsiones de inmigrantes ilegales. Y ello pese a la invasión de Ceuta.