Aficionados del Barcelona, indignados con el desprecio a los campeones del mundo: «Somos un club provinciano»
Varios de los consultados denuncian que, durante el desplegado de la bandera independentista, se corearon gritos de "puta España"
El entorno del Camp Nou vuelve a vivir estos días una tensión que no es nueva, pero que en las últimas semanas se ha reavivado con fuerza. Varios aficionados del FC Barcelona, consultados por OKDIARIO, han expresado su malestar porque el club no organizara un homenaje a los ocho jugadores culés que se proclamaron campeones del mundo con la selección española, mientras la víspera del partido de Champions se desplegaba una gran estelada en las gradas.
«Es una pena. Los ocho jugadores de la selección ganan un Mundial y no se les homenajea», lamentaba uno de los aficionados presentes, que se define como «del Barça y de España desde siempre».
El malestar de una parte de la afición no se limita a la ausencia de reconocimiento. Varios de los consultados denuncian que, durante el desplegado de la bandera independentista, se corearon gritos de «puta España», algo que consideran incompatible con la celebración de un título mundialista logrado en gran parte gracias a canteranos y jugadores del propio club.
«Aquí lo único político es la estelada. No tiene nada que ver con los valores intrínsecos del Fútbol Club Barcelona. El Barcelona está en defensa del catalanismo, pero no del separatismo. Y el separatismo nos perjudica: nos pasa de club universal a club provinciano, y eso, como socios, no lo podemos permitir», denunciaba con contundencia otro aficionado.
«Somos la base de la selección. No hay ningún club que no aprovechase esto para proyectarse a nivel mundial», subrayaba otro seguidor, que insistía en que «desaprovechamos una oportunidad» para homenajear a los ocho mundialistas.
Algunos aficionados apuntan a que «hay que respetar lo que piensa la gente» y que la decisión última corresponde a la directiva. Pero incluso estos matizan que los cánticos contra España «está mal» y que «igual que un extremo no es bueno, el otro tampoco».