Primarias PP

El congreso que despide a Rajoy y se decide en los bares

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Mariano Rajoy agradece los aplausos de los compromisarios en el XIX Congreso del PP. (EFE)
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A juzgar por la salida de los dos candidatos del plenario del XIX congreso del PP, Pablo Casado lo tendría todo de cara para ganar las primarias que le darían el poder en el partido. El diputado ha salido con calma de la sala, atendiendo a todas las peticiones de selfies de los compromisarios, dando manos y saludando. Soraya Sáenz de Santamaría, por su parte, ha salido escoltada, directa al ascensor y evitando cámaras y compañeros, como Maria Dolores de Cospedal y Mariano Rajoy, que han marchado con la misma rapidez con la que han llegado, sin mezclarse con los compromisarios. Pero eso es sólo el ambiente, y en España ya sabemos, somos mucho de hacernos selfies.

Y es que poniendo la oreja por los pasillos del congreso, tras el discurso de Rajoy, muchos compromisarios han sentenciado su voto a favor de Soraya. Algunos estaban indecisos, otros eran cercanos a Casado. Los mensajes que le ha dedicado desde la tranquilidad con la que habla Rajoy, al que hasta hace unos días ha sido su vicesecretario de comunicación, han movido piezas en el tablero. A nadie se le escapa que la defensa de la acción de gobierno era una respuesta a las críticas del candidato. Y que lo del postureo contra Ciudadanos, también se le podía aplicar en cierta manera al aspirante a presidir el PP.

Las dos cafeterías han sido el centro neurálgico de las presiones de última hora, hasta bien entrada la madrugada. Personas muy cercanas a los dos candidatos no paraban de tomar cafés con compromisarios conocidos para acabarles de convencer sobre su candidato. Y ahí también han empezado los nervios en los cuarteles generales de ambos.

Hasta las dos de la tarde del viernes, les salían un mínimo de 1.500 apoyos seguros a cada uno. Finalizada la primera sesión congresual la cosa empezaba a cambiar. Y es que para no quedar mal con unos y otros, más de uno había prometido su apoyo a los dos candidatos, y aquí solo se puede votar una vez.

Pero las cafeterías —por cierto, con precios muy poco populares de 4 euros el refresco— también han sido refugio para los que no querían escuchar los discursos de la tarde. Incluso durante la intervención del presidente nacional, Mariano Rajoy, todas las mesas estaban llenas de compromisarios e invitados que preferían tomar un refresco a escuchar la despedida del que hasta hoy ha sido su líder. Y las presiones, claro, que no se han parado en toda la jornada.

Para el almuerzo, el hotel les ha habilitado a los asistentes un salón con un menú a 25 euros y por la noche, la gran mayoría han ido a cenar con sus delegaciones territoriales. Los catalanes, a la calle Almagro; los alaveses, a Marqués de la Ensenada; los andaluces de Soraya, a Sainz de Baranda y los de Casado, a la calle Fortuny. Han alargado la noche, algunos incluso en salas de fiesta. Otros han provocado el prolongamiento de la jornada laboral de los camareros del hotel, que esta madrugada han hecho horas extras.

Feijoó tarde; Méndez de Vigo sin asiento

Uno de los hombres que este viernes concentraban todas las miradas, el presidente del PP gallego, Alberto Núñez Feijóo, ha llegado tarde al recinto del Congreso. Ha entrado al Auditorium cuando faltaban escasos 15 minutos para que diera inicio la jornada, y tras pasar por acreditaciones, ha entrado a la sala justo cuando se iniciaba la sesión, con un saludo que algunos han interpretado como frío y distante con el presidente nacional, Mariano Rajoy.

El ex ministro Iñigo Méndez de Vigo, aunque ha llegado con un poco más de antelación, se ha encontrado con un imprevisto al querer sentarse en el plenario. Alguien le había quitado la silla. Pero al final, la comisión organizadora ha logrado sentarle.

Barberá, las víctimas de ETA y la ‘estrella’ Suárez

Adolfo Suárez ha tenido un protagonismo especial, durante la primera jornada del PP. Reivindicado ahora por Albert Rivera y Ciudadanos, la secretaria general ha querido recordar durante su intervención el papel que ha jugado en la democracia española y reivindicar que Suárez “es patrimonio de España”.

Otro Adolfo Suárez, en este caso su hijo, se ha convertido en una de las ‘estrellas’ invitadas, acompañando en todo momento a Pablo Casado, por los pasillos del congreso. Los selfies y los abrazos, han sido una constante en el hijo del ex presidente.

Las víctimas de ETA y la ex alcaldesa de Valencia Rita Barberá también tuvieron un papel importante en la intervención de la secretaria general. A Barberá, Maria Dolores de Cospedal la recordó hasta en dos ocasiones como “la querida Rita”, arrancando los aplausos de los compromisarios. También hubo aplausos, y muchos, para el recuerdo que tuvo la hasta ayer número dos del PP, hacía los miembros del PP que han muerto a manos de la banda terrorista ETA.

Himno ‘chillout’, barritas energéticas y picnic para periodistas

La organización del congreso del Partido Popular ha querido tener bajo control todos los detalles de la celebración del cónclave. Aunque el lugar elegido no era el más práctico para la movilidad los periodistas, el equipo de comunicación de Génova 13 ha preparado las instalaciones para facilitar al máximo el trabajo de los profesionales de la comunicación, más de 1.200, que durante este fin de semana cubren un congreso histórico.

Para aguantar las largas jornadas de trabajo, y la repetición en bucle de la versión ‘chillout’ del himno del PP y el vídeo publicitario del partido, en el pupitre de cada profesional, junto a una libreta y un bolígrafo del hotel, han dejado una botella de agua y una barrita energética. A la salida, casi a las ocho de la tarde, también han facilitado la cena con una caja de picnic con un bocadillo, fruta, bebida y un dulce.

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