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El programa electoral de Podemos permite ‘okupar’ el casoplón de Iglesias porque lleva 2 años vacío

Irene Montero
Irene Montero y el magistrado Juan Pedro Yllanes, en el catálogo de Ikea de Podemos.
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Pablo Iglesias e Irene Montero pueden encontrarse una desagradable sorpresa cuando, en los próximos días, se muden a su nuevo casoplón de más de 600.000 euros de La Navata (Galapagar). En coherencia con el programa electoral de Podemos, podrían encontrarse la mansión llena de okupas disfrutando de su espléndida piscina con forma de estanque y de la casita de invitados.

Ya en 2014, el programa electoral con el que Pablo Iglesias obtuvo su escaño en el Parlamento europeo defendía una reforma para legalizar la actividad de los okupas y expropiar las segundas residencias que permanezcan vacías durante un largo período de tiempo. La mansión de La Navata que se han comprado Iglesias y Montero lleva más de dos años deshabitada y a la venta: en estricta aplicación del programa electoral de Podemos, no hay nada que objetar a que la mansión de los líderes del partido se llene de okupas.

Podemos concurrió a las elecciones generales de 2015 con un lujoso programa de 100 páginas, que imitaba un catálogo de Ikea. El apartado sobre “vivienda y suministros” estaba ilustrado por sendas fotos del magistrado Juan Pedro Yllanes y de Irene Montero, quien en su perfil del partido se presenta como “aprendiz de la lucha por el derecho a una vivienda digna“.

La medida 129 del programa anunciaba el “fin de los desahucios y despenalización del uso de viviendas vacías abandonadas”. La letra pequeña especificaba lo siguiente: “Promoveremos la despenalización del uso de viviendas vacías y abandonadas“. Podemos proponía, por tanto, legalizar la okupación de viviendas vacías, como el casoplón que se acaban de comprar Pablo Iglesias e Irene Montero.

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Podemos prometió “despenalizar” la okupación de viviendas, en su programa electoral de 2015.

En el mismo apartado, Podemos se comprometía a prohibir los “desalojos forzosos sin alternativa habitacional, de modo que en ningún caso se podrá realizar el desalojo o desahucio de personas en situación de vulnerabilidad, ya sea por impago de alquiler u ocupación en precario motivada por la falta de vivienda“.

Esta promesa electoral implica que, si Iglesias y Montero se encuentran su casoplón lleno de okupas, ningún juez podrá ordenar que sean desalojados, al menos hasta que alguien les ofrezca una vivienda alternativa.

El programa electoral de Podemos también traía malas noticias para los padres de Pablo Iglesias, cada uno de los cuales tiene dos viviendas. En su medida número 134, el partido morado prometía establecer un “impuesto a los tenedores de vivienda vacía“. De este modo, los progenitores de Iglesias se verían obligados a pagar un nuevo tributo, por ser propietarios de una segunda residencia.

No acaban aquí las malas noticias. Pablo Iglesias e Irene Montero han anunciado que confían recibir pronto la herencia de sus padres (valorada en más de un millón de euros, en el caso del líder de Podemos) para ayudarles a hacer frente a la costosa hipoteca de 530.000 euros que han suscrito con la independentista Caja de Ingenieros. Podemos también proponía elevar el Impuesto de Sucesiones (la Comunidad de Madrid tiene uno de los gravámenes más bajos de España), por lo que se vería sensiblemente mermada la herencia que confían recibir cuanto antes de sus padres.

Carmena y Colau disparan el precio del alquiler

Por último, Podemos también prometía llevar a cabo una revisión para desclasificar suelos que hoy tienen la condición de urbanizables, para convertirlos en no edificables, en las grandes ciudades. Y esta es una noticia nefasta para todos los que, en los próximos años, necesiten vivir en una vivienda de alquiler, si algún día gana las elecciones Podemos.

De hecho, los alquileres se han disparado en Madrid y Barcelona durante los dos últimos años porque no se construye obra nueva, precisamente porque las alcaldesas Manuela Carmena y Ada Colau mantienen congelado el crecimiento urbanístico de ambas ciudades. Crece la demanda de familias que buscan vivienda, pero el parque de residencias permanece congelado, lo que ha disparado el precio de los alquileres. Otro gran éxito de los “ayuntamientos del cambio”, cuyas consecuencias pagan precisamente las familias con menos recursos.

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