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Airbnb inicia su inversión millonaria en la ‘España cañí’ en el Bajo del Guadalquivir y el Triángulo del Agua

El programa busca dispersar el turismo y canalizar ese interés hacia los más de 1.800 municipios en riesgo de despoblación

Aragón, Sevilla, airbnb, inversión
Triángulo del Agua
Alba Martín

Airbnb quiere que el turismo mundial descubra la España vaciada. La compañía americana se ha enamorado de la cultura más cañí de nuestro país y ha decidido que los dos primeros territorios que recibirán el apoyo millonario de su programa Compromiso Rural serán el Triángulo del Agua, en la comarca de Calatayud (Aragón) y el Bajo Guadalquivir (Andalucía).

De esta manera, los proyectos de ambas zonas serán los pioneros de una iniciativa que quiere mostrar cómo el turismo, bien entendido, puede ayudar a la reactivación de la actividad económica de los pueblos y zonas rurales más despoblados de España.

El 12 de noviembre de 2025, Airbnb presentó su Compromiso Rural, un plan de tres años y 50 millones de dólares (43 millones de euros) para impulsar un modelo de turismo «más descentralizado y responsable en la España rural».

El objetivo, según planteó el gigante de turismo, es activar el potencial del medio rural en un momento en el que la demanda acompaña. Cabe destacar que casi el 70% de los españoles usa la plataforma de Airbnb para viajar a destinos no urbanos.

El programa busca dispersar el turismo y canalizar ese interés hacia los más de 1.800 municipios en riesgo de despoblación. El pasado mes de mayo, Airbnb abrió una convocatoria de ideas dirigida a entidades con arraigo territorial que quisieran liderar proyectos transformadores en sus municipios: rehabilitar viviendas vacías, revitalizar negocios locales o poner en valor el patrimonio cultural y natural de sus territorios.

Se presentaron más de 30 candidaturas de toda la España rural, incluidas zonas de Castilla y León, Andalucía, Comunidad Valenciana, Aragón, Comunidad de Madrid, Extremadura, Galicia y Principado de Asturias. Sin embargo, son los dos proyectos anteriormente mencionados los que cautivaron el interés de Airbnb.

De destino de paso a lugar de «pernocta»

En el caso del Triángulo del Agua destaca el Monasterio de Piedra, que atrae cada año a más de 320.000 visitantes. Sobre este atractivo turístico Airbnb destacó que sus visitantes apenas pasan el día, por lo que el proyecto de ADRI Calatayud quiere convertirlo un destino de paso en un destino de pernocta mediante tres vías.

La principal es Tranquera Aventura, un centro de turismo activo en el embalse de la Tranquera, hoy en desuso, desde el que se ofrecerán actividades en la naturaleza como kayak, paddle surf, tirolina, senderismo y BTT, a quince minutos del Monasterio de Piedra.

A ello se sumará también la rehabilitación de dos edificios municipales en desuso en Godojos para crear tres viviendas de alquiler social destinadas a personas o familias que vayan a trabajar o vivir al pueblo, y la recuperación del taller del último alfarero de Alhama, que se transformará en un espacio de talleres, visitas y experiencias en torno a un oficio tradicional en riesgo de desaparecer.

Sobre estas iniciativas el coordinador del Servicio Comarcal de Deportes de la Comarca Comunidad de Calatayud, Raúl Gasca, destaca que el proyecto es «un objetivo largamente ansiado y perseguido por los municipios, empresas del entorno y tiene un amplio respaldo técnico, social y territorial».

Asimismo, apunta que los empresarios y localidades del entorno ven en el proyecto «una oportunidad única para impulsar el turismo deportivo y de aventura, con una propuesta muy atractiva y un amplio abanico de actividades acuáticas -y terrestres- a la que se irán incorporando nuevas actuaciones vinculadas a este proyecto, que va a ser sin duda tractor no solo del llamado Triángulo del Agua, sino de todo el entorno».

Aceite, vino y flamenco más allá de Sevilla

En el caso del Bajo de Guadalquivir, se trata de una provincia donde el turismo se concentra en la capital y la Asociación para el Desarrollo Local de la Comarca del Bajo Guadalquivir, Adelquivir, busca dotarla de una identidad propia como destino, poniendo en valor su patrimonio y su oferta para atraer visitantes más allá de Sevilla.

Este proyecto toma como hilo conductor los caminos ancestrales que atraviesan la comarca -el Camino de Santiago, la Vía Augusta y las vías pecuarias- para tejer una red de experiencias y alojamientos en torno al aceite, el vino, el flamenco, el patrimonio y la naturaleza.

Entre las actuaciones previstas figuran: un centro de oleoturismo junto a Los Molares, de la mano de una familia productora local; nuevos alojamientos vinculados a una bodega en el casco histórico de Lebrija; la restauración de la Torre del Homenaje del Castillo de las Aguzaderas, en El Coronil; la mejora del entorno de avistamiento de aves en el Pantano de la Torre del Águila.

El presidente de Adelquivir, José Ángel Martínez Fernández ha subrayado que el Bajo Guadalquivir lleva siglos «siendo tierra de caminos y de encuentros».

En este sentido, celebraba que ahora, con el apoyo de Airbnb, se da «un paso más para convertir esos caminos en oportunidades para nuestros jóvenes, para nuestros emprendedores, para quienes quieran descubrir la autenticidad de la Andalucía rural».

«No se trata solo de rehabilitar edificios o crear experiencias. Se trata de demostrar que el turismo regenerativo es posible, que el desarrollo rural es viable y que nuestros pueblos tienen un futuro. Gracias a Airbnb por creer en nosotros y por acompañarnos en este camino», han agradecido a la compañía por interesarse en la España vaciada.

Airbnb financiará la renovación

Airbnb financiará los proyectos seleccionados y los acompañará durante toda su ejecución. Por ejemplo, explican desde la compañía, extenderán ayudas directas destinadas a la rehabilitación de viviendas vacías o en desuso, a la mejora de infraestructuras y equipamientos de uso público y a la restauración y puesta en valor de bienes de interés cultural o natural.

Además, financiarán la reactivación de negocios locales y al emprendimiento rural que acredite viabilidad económica. De hecho, un mismo proyecto puede combinar ambas vías: por ejemplo, una ayuda directa para rehabilitar un bien patrimonial junto con un préstamo para poner en marcha un negocio local.

En cualquier caso, destacan, este apoyo se dirige exclusivamente a entidades privadas de desarrollo rural -como grupos de acción local, grupos de desarrollo rural y fundaciones- y nunca a administraciones públicas.

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