VIVIENDA

Airbnb mata el relato de Sánchez: el 70% de sus reservas se realizan en zonas no urbanas o de baja densidad

La compañía pone de relieve un desplazamiento de las zonas turísticas tradicionales hacia regiones más pequeñas

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Alba Martín

España atraviesa una gran crisis de vivienda. La falta de oferta y la escalada imparable de los precios han provocado que los hogares aumenten a una velocidad muy superior a las viviendas. Sin embargo, los pisos turísticos, uno de los factores más demonizados por el Gobierno de Sánchez, podrían no estar teniendo tanto impacto en los centros de las ciudades como aseguran.

Datos recientes de Eurostat indican una tendencia notable en la distribución de los alquileres de corta duración en España, que pone de relieve un desplazamiento de las zonas turísticas tradicionales hacia regiones más pequeñas y menos visitadas.

De hecho, en nuestro país, el 70% de las reservas en Airbnb se realizan en zonas no urbanas o urbanas de baja densidad. Ejemplo de ello, destacan desde la compañía, es el impacto que Airbnb ha tenido en el oleoturismo español.

En 2023, dichos clientes registrados en Airbnb en ciudades y áreas cercanas a zonas de Denominación de Origen Protegida (DOP) de aceite de oliva generaron casi 24 millones de euros en ingresos a los anfitriones, un aumento de más del 50% en comparación con 2019, y más de 120 millones de euros en gasto en el comercio local.

El crecimiento en el número de viajeros en esas zonas ofertadas alcanzó en 2023 cerca de las 260.000 personas, lo que supone un incremento del 15% respecto a 2022 y del 40% respecto a 2019.

Reconfiguración del turismo

Al animar a los viajeros a explorar zonas urbanas menos visitadas, pueden reducir el impacto ambiental del turismo y estimular las economías locales y el empleo en regiones menos conocidas donde los hoteles no llegan, al tiempo que alivian la congestión en lugares tradicionalmente más populares.

En este sentido, Airbnb se enorgullece de haber desempeñado un papel importante en la «reconfiguración del turismo» en España, guiando a los viajeros hacia destinos menos conocidos.

En 2024, los anuncios de Airbnb se dispersaron en más de 5.300 ciudades y pueblos en España, promoviendo la diversidad de los viajes y ayudando a descubrir joyas ocultas de nuestro territorio.

Teniendo en cuenta los datos, en España hay unas 8.130 ciudades y pueblos, lo que significa que la empresa de alquileres de corta duración ayudó a dispersar a los viajeros por más del 60% de esos destinos en todo el país.

Ingresos para la España vaciada

Las reservas a través de Airbnb están dispersadas en más de 5.300 ciudades y pueblos en España. Un estudio de Analistas Financieros Internacionales (AFI) desvela que el turismo descentralizado es un motor económico directo para el comercio de proximidad.

En 2024, más de 13 millones de turistas se alojaron en alquileres de corta duración en municipios de menos de 10.000 habitantes y generaron un gasto directo en esas localidades de 5.563 millones de euros, de los cuales 3.200 millones fueron directamente a restauración, ocio, cultura y comercio minorista.

Asimismo, se registró un aumento del 4% en el empleo local en hostelería y comercio en pueblos muy rurales. Apuntan desde Airbnb que la incorporación de una sola oferta de alquiler de corta duración en cada localidad podría atraer a 580.000 turistas adicionales al año y 135 millones de euros en gasto directo adicional.

De hecho, el gasto en pequeños negocios rurales estaría teniendo un impacto económico más alto que en las ciudades, debido a que el dinero circula más tiempo dentro de la comunidad al usar proveedores locales.

En este sentido, el anfitrión actúa como una oficina de turismo de proximidad, fomentando el consumo en comercios locales y activando una cadena de valor corta, efectiva y local.

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