¿Cómo se llama el árbol del membrillo? Muy pocos lo conocen
Una especie que lleva cultivándose desde hace siglos y que ha aportado frutos que destacan por sus capacidades aromáticas
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Parece impensable, pero poca gente conoce cuál es el nombre de la planta que produce los membrillos. Su denominación científica es Cydonia oblonga y pertenece a la misma familia botánica que los manzanos, perales y rosales. Debido a su tamaño, también es capaz de crecer como un arbusto con numerosas ramas y una copa extendida.
Su proceso de floración es durante la primavera, cuando se empiezan a atisbar flores solitarias, blancas o rosadas, para después dar paso a los frutos amarillos y muy aromáticos que todos conocemos. Las propiedades aromáticas de esta fruta se potencian cuando se le expone al calor. Al contrario de su sabor en crudo, al calentarse desprende un sabor dulce idóneo para jaleas, compotas o mermeladas.
Cómo se llama el árbol del membrillo
El nombre en castellano para esta planta es más bien sencillo: membrillero. Una especie que tiene su origen en Asia, en la zona que abarca desde el Cáucaso hasta Asia Central. Este se trata de un árbol frutal muy típico de zonas con un clima templado, introducido desde hace siglos en numerosas regiones de Europa, el Mediterráneo y otros continentes.
Su llegada a la península ibérica dejó huella en cocinas y huertos. El fruto contiene pectina, la cual es una fibra perfecta para aportarle consistencia a mermeladas y conservas cuando se cocina con azúcar. Un alimento que siempre ha sido mano derecha de la cocina dulce en nuestro país desde su llegada, y que conecta a la perfección el mundo de la botánica con el de la alimentación.
Cómo cultivar un membrillero en casa
El membrillero necesita de un terreno expuesto al sol y que esté protegido por tierra profunda, fértil y húmeda que drene bien. Los expertos aconsejan evitar el encharcamiento persistente, así como únicamente podar ramas dañadas, cruzadas o mal orientadas, pero sin entrar en una poda exhaustiva de la planta, dado que no la necesita.
La recolección llega con un amarillo intenso y con el perfume característico del fruto. Conviene manipularlo con cuidado porque los golpes favorecen el deterioro. En cocina, cocerlo durante un periodo largo de tiempo ablanda la pulpa y produce tonos rojizos.