Sale a la luz dos años después la historia desconocida de la boda de Tamara Falcó: «Todo empezó con una llamada de Íñigo Onieva»
Más allá de la preboda: la hoja de ruta de la gran boda de Tamara Falcó e Íñigo Onieva
Tamara Falcó e Iñigo Onieva ponen el broche de oro a tres días de boda con un almuerzo en el Ritz

Tamara Falcó e Íñigo Onieva se dieron el «sí, quiero» el 8 de julio de 2023. Sin duda, fue una de las bodas más esperadas y mediáticas de aquel año y, tal y como se pudo ver en las imágenes trascendidas, fue un enlace en el que no se dejó ningún detalle al azar. De hecho, su cuidada puesta en escena acaparó decenas de titulares durante meses. Entre los grandes artífices de esta estética tan personal estuvo Rocío Huerta, fundadora de El Tintero, un estudio de papelería, caligrafía e ilustración que se encargó de dar forma a toda la identidad gráfica del evento.
Considerada una de las grandes referencias del sector, Rocío suele trabajar para miembros de la alta sociedad y para algunas de las bodas más exclusivas de nuestro país. Es por ello por lo que, desde COOL, hemos querido hablar con ella para conocer de primera mano cómo afronta este tipo de proyectos, así como también hemos descubierto algunos de los secretos que se esconden detrás de estos trabajos tan especiales, como la boda de la marquesa de Griñón. De hecho, nos ha desvelado el motivo por el que terminó formando parte de su enlace matrimonial. Una anécdota que, hasta ahora, era completamente desconocida en la esfera pública.

«La boda de Tamara Falcó llegó a El Tintero gracias a su marido. Yo conozco a Íñigo hace muchísimos años y me llamó el día antes de su pedida, porque tenía una urgencia y no tenía las minutas. Alguien le habló de mí, y entonces me llamó», comenzaba a contar. Rocío señalaba que hacía años que no sabían nada el uno del otro, pero a pesar de ello, el empresario no dudó en contactarla para poder solucionar el contratiempo que tenía de última hora. «Me contactó un viernes por la tarde y me dijo que tenía una urgencia. Yo le dije que no se preocupara y que se lo solucionaba. Quedaron muy contentos con el resultado y fue entonces cuando decidieron que siguiéramos trabajando juntos para su boda», narraba.
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Rocío hacía hincapié en que este tipo de proyectos son muy exigentes y que son todo un reto para el equipo, ya que su máximo objetivo es que el cliente quede contento con el trabajo. «En estas bodas tan grandes y complicadas siempre hay muchas cosas de última hora. Siempre hay cambios de menús y de seating y, por protocolo, siempre hay cosas. Por eso, lo normal es estar pendiente hasta el último minuto. De hecho, hay algunos clientes que nos piden si puede haber alguien in situ durante la ceremonia por si hay que hacer cosas urgentes de última hora», contaba, añadiendo que la confidencialidad siempre es un criterio fundamental que llevan a raja tabla.