Rocío Huerta, la caligrafista más solicitada en las bodas de la ‘jet set’: desde Tamara Falcó a Richard Gere y Almeida
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Detrás de las invitaciones de boda de ensueño y de los eventos más especiales hay un oficio que, aunque suele pasar desapercibido, es imprescindible. Y sin lugar a dudas, Rocío Huerta lo sabe bien, ya que ha logrado conquistar tanto a las familias más influyentes de nuestro país como a la realeza con su don para la caligrafía.
Aunque durante años creyó que su futuro estaría ligado a las palabras, llegando incluso a estudiar periodismo, pronto descubrió que su verdadera forma de comunicar era otra: la caligrafía, un ámbito en el que se mueve como pez en el agua. Fue entonces cuando decidió dar un giro a su carrera y fundar El Tintero, un proyecto que ha convertido la escritura a mano en un auténtico sello de exclusividad. De hecho, a día de hoy, sus creaciones forman parte de bodas de alto nivel y de algunos de los eventos que organizan figuras de renombre, los cuales confían en la mencionada con los ojos cerrados para cuidar hasta el más mínimo detalle.

Así lo ha contado ella misma en una entrevista exclusiva concedida a COOL, donde ha repasado sus inicios y ha desvelado cómo consiguió abrirse camino en un sector tan artesanal en medio de un mundo dominado por las pantallas y la inmediatez. Así como tampoco ha tenido reparo en compartir algunas de las anécdotas y encargos más complicados a los que ha tenido que hacer frente.
«Desde siempre me ha gustado mucho pintar y las artes más creativas. Mi madre era encuadernadora y, como que en casa siempre he vivido el tema del papel y el arte. Y entonces me empecé a formar como calígrafa, pero al principio, solo por hobby. Pero cuando me apunté a un curso, me di cuenta de que quería aprender más y dedicarme a ello profesionalmente. Y así lo hice», comenzaba a decir.
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Cuando sus amigos empezaron a casarse, Rocío se ofreció para hacer las invitaciones de la boda y el resultado fue tan espectacular que empezaron a pasarse de boca en boca sus diseños. Hasta el punto de que vio que estaba funcionando y se lanzó a fundar El Tintero. La joven asegura a COOL que no sabe cómo, pero que, enseguida, logró posicionarse en el sector de la clase alta, haciendo invitaciones para personas con títulos de nobleza, figuras importantes de diferentes sectores o de la realeza. No obstante, ha confesado que el primer encargo VIP que realmente le hizo ver que estaba llegando lejos fue cuando tuvo que hacer una invitación para Richard Gere. «Me hizo mucha ilusión hacer la caligrafía y saber que iba a llegar a sus manos», explicaba.
Por otro lado, también reconoce que haber creado diseños para la Reina Letizia ha sido todo un honor en su carrera. «Le envié un regalo a través de una marca de belleza y después también invitaciones para eventos corporativos», contaba.

Haciendo una breve reflexión, Rocío ha señalado que tal vez haya conseguido conquistar a la jet set porque se han diferenciado mucho en el trato del papel. Además, también considera que El Tintero fue pionero en introducir la caligrafía como parte de la invitación. «Es impactante cuando abres una invitación y ves que está hecha a mano y no a letras de ordenador. […] A todo el mundo le gusta ver su nombre escrito por alguien que se ha tomado tiempo para hacerlo», señalaba.
Entre las bodas más destacadas a las que Rocío Huerta y su equipo han hecho frente se encuentran la de la aristócrata Tamara Falcó, el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, el futbolista Ronaldo Nazário, el influencer Nacho Aragón o la creadora de la firma de Bimani, Laura Corsini, entre muchas otras. Además, también ha trabajado con firmas de alto standing para realizar campañas de marketing, como Dior, Bulgari, Tiffany & Co., Jo Malone London.

Lejos de conformarse con todo lo conseguido, Rocío Huerta continúa afrontando nuevos retos con la misma ilusión con la que empezó. De hecho, nos ha revelado que está completamente sumergida en un par de bodas de influencers que aún no han salido a la luz. Además, ha asegurado que, más allá de las bodas, también se están centrando en los eventos porque «le da mucha vidilla». Una filosofía que le ha permitido demostrar que, detrás de cada gran celebración, los pequeños detalles siguen marcando la diferencia.