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La banca corta el grifo de las hipotecas en Cataluña: sólo presta el 70% del valor de tasación

Hipotecas
(Foto: iStock)
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Las entidades financieras han endurecido las condiciones de las nuevas hipotecas que se firman en Cataluña, especialmente las destinadas a la adquisición de viviendas en la costa, debido a la crisis institucional que se ha generado tras el órdago independentista impulsado por la Generalitat. Los bancos han comenzado a exigir a los compradores más garantías para conceder este tipo de préstamos, al mismo tiempo que reducen el importe máximo del capital prestado al 70% del valor de tasación del inmueble.

De esta forma, la tendencia del mercado inmobiliario catalán experimenta un giro de 180 grados respecto a la registrada en los últimos meses y que hasta ahora compartía con el del resto de comunidades autónomas. Las entidades empezaban a olvidar las restricciones de la crisis y comenzaban a abrir el grifo del crédito hipotecario, elevando el capital prestado en algunos casos hasta el 100% del importe de la vivienda como en la etapa de la burbuja.

Sin embargo, ahora el sector inmobiliario catalán está sufriendo las consecuencias del secesionismo a través de la paralización de las operaciones de compraventa y el incremento notable de la oferta de viviendas, especialmente en las zonas costeras. Así lo confirman los datos internos que maneja el servicio de estudios de Idealista y que han sido corroborados a OKDIARIO por varias entidades financieras españolas.

El problema que tienen ahora todas las sucursales de los bancos que operan en Cataluña es que afrontan este escenario de pánico vendedor con menos depósitos que antes del referéndum ilegal del pasado uno de octubre. Aunque en términos netos las entidades financieras indican que han recuperado el dinero que huyó tras el golpe de Estado independentista, la realidad es que la fuga de depósitos ha hecho mella, dificultando la concesión de nuevos créditos.

Los fondos que invierten en el sector inmobiliario ya han dado la voz de alarma y contemplan como escenario principal un desplome del 50% en las operaciones de aquí a final de año, un impacto que puede ser incluso mayor si tras las elecciones autonómicas de finales de diciembre los partidos políticos independentistas logran la mayoría de escaños en el Parlamento catalán.

Hasta el ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, ha admitido recientemente que “el sector inmobiliario está asustado”. Como muestra un botón: la presencia de inversores extranjeros en el salón de referencia de este sector, el Barcelona Meeting Point ,se ha reducido un 20% este año.

Beatriz Toribio, responsable del servicio de estudios de Fotocasa señala que “no hablamos de una paralización, pero sí de una ralentización”. No se puede olvidar que “Cataluña era uno de los principales motores de recuperación del mercado inmobiliario español, pero ahora podemos decir que sí hemos notado el procés a nivel de precios”.

Y en el sector terciario el problema es aún mayor. “Nadie está de manera activa comprando en Barcelona. No hay inversores adquiriendo suelo, oficinas o edificios en la ciudad. Todo el mundo está esperando a ver qué pasa”, señala José Luis Ruiz, asesor inmobiliario de Chamberí Asset Management.

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