El oro pierde su estatus de refugio y entra en mercado bajista tras una caída del 20% desde máximos
El oro cae más de un 20% desde máximos, en una fuerte corrección con la Fed, la inflación y el dólar en el punto de mira
En momentos de tensión internacional, el oro suele ganar protagonismo como valor refugio para los inversores, pero el comportamiento reciente del mercado ha roto esa lógica tradicional.
El oro ha caído por debajo de los 4.160 dólares por onza, alcanzando su nivel más bajo del año y ampliando la corrección a más de un 20% desde los máximos registrados a comienzos de 2026.
Las tensiones geopolíticas en Oriente Medio no han sido suficientes para sostener un impulso alcista del oro, como sí ha ocurrido en otros ciclos de crisis. Esto refuerza la idea de que el mercado está respondiendo más a factores macroeconómicos que al riesgo geopolítico.
En este sentido, la caída refleja el predominio de otros elementos como el repunte de las rentabilidades de los bonos estadounidenses y la fortaleza del dólar, que han reducido el atractivo relativo del metal.
El metal precioso se contrae
Otro de los factores por los que el oro ha dejado de interesar (ligeramente) es porque el metal precioso no ofrece una rentabilidad periódica frente a otros activos que sí generan rendimiento.
Sin embargo, el peor escenario para el oro es una posible subida de tipos, de ahí que durante años de moderación en la subida de tipos, el metal se mantuviese en máximos.
Ahora, el repunte reciente de la inflación ha llevado al mercado a reducir las expectativas de recortes por parte de la Reserva Federal e incluso a valorar la posibilidad de nuevas subidas de tipos. El ajuste en las expectativas sobre la política monetaria de la Fed ha acabado con la buena racha del metal.
Los inversores han reducido la probabilidad de recortes de tipos en el corto plazo e incluso contemplan un escenario en el que los tipos se mantengan elevados durante más tiempo si la inflación continúa por encima del objetivo.
A los expertos de XTB la velocidad de la corrección del oro también les resulta llamativa. Los analistas señalan que, desde los máximos registrados en marzo, el oro ha necesitado apenas 91 sesiones para entrar en mercado bajista, convirtiéndose en la caída más rápida desde la crisis financiera de 2008.
Desde 2006, el metal precioso sólo ha registrado cinco episodios similares, lo que pone de manifiesto la intensidad de las ventas que está sufriendo actualmente, pese al complejo entorno geopolítico.
Sin embargo, la tesis de Barclays sostiene que el oro no ha perdido sus apoyos estructurales. La casa de análisis explica que lo que ha cambiado en el corto plazo es el flujo inversor, condicionado por tipos más altos y por la preferencia temporal hacia activos con rendimiento. Aun así, Barclays mantiene una visión constructiva sobre el metal precioso.
Perspectivas de futuro
Los expertos consideran que, aunque el oro ha tenido dificultades para avanzar desde el inicio del conflicto en Oriente Medio, debido a la desaparición de las expectativas de recortes de tipos, el contexto geopolítico global y la diversificación de reservas continúan siendo factores de apoyo a medio plazo.
En la misma línea, desde UBS se mantienen positivos respecto al oro a medio plazo y prevén que su precio alcance los 5.500 dólares por onza durante el primer semestre de 2027.
Por su parte, JP Morgan Global Research pronostica que el precio promedio por onza será de 6000 dólares para el último trimestre de 2026, y que aumentará hasta alcanzar los 6300 dólares a finales de 2027.