Herencia

Mientras el Gobierno insiste en cobrar el Impuesto de Sucesiones, cada vez más gente usa el truco del testamento para que los herederos no paguen

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Blanca Espada

Recibir una herencia no siempre es tan sencillo como parece. Puede que al margen del dolor por perder a alguien, sobre el papel saber que vas a heredar suena bien, pero en cuanto empiezan los trámites, aparece un concepto que muchos preferirían no ver: el Impuesto de Sucesiones. Y ahí es donde empiezan las dudas, sobre todo cuando no hay dinero disponible para afrontarlo. Por suerte existe un truco para evitarlo que muchos ya aplican aunque debe ser de parte de quien deja el testamento.

En los últimos años y ante lo que se debe pagar por el simple hecho de heredar, muchos buscan alguna alternativa a ese impuesto de sucesiones, y parece que la opción más adecuada, y del todo legal, consiste en saber cómo organizar mejor la herencia para que en el momento en el que se produzca la muerte de esa persona, los herederos no tengan problemas o de hecho no tengan que hacer frente a una elevada cantidad por el simple hecho de heredar.  Porque una cosa es pagar, y otra muy distinta es no poder hacerlo cuando toca. Y ahí es donde el testamento empieza a tener mucho más peso del que parece a simple vista y con respecto al temido impuesto de sucesiones.

El truco del testamento para evitar el Impuesto de Sucesiones

Conviene dejarlo claro desde el principio para evitar confusiones. El Impuesto de Sucesiones no es opcional. Si una persona quiere acceder legalmente a los bienes que ha heredado, tiene que liquidarlo. Da igual dónde estén esos bienes o dónde viviera la persona fallecida. El trámite es obligatorio y forma parte del proceso. Otra cosa distinta es cuánto se paga, porque eso cambia según la comunidad autónoma.

El problema real no suele ser ese, sino otro mucho más práctico y que tiene que ver con recibir una herencia sin tener liquidez. Es decir, heredar una casa, por ejemplo, pero no disponer de dinero en efectivo para pagar el impuesto en ese momento.

Por qué el testamento está ganando importancia

Aquí es donde entra en juego algo que antes muchas familias dejaban en segundo plano: la planificación. El testamento no sirve para evitar el impuesto, pero sí puede ayudar a que todo sea más llevadero. Y esto tiene que ver con cómo se reparte la herencia. Existe una parte del patrimonio que permite cierta flexibilidad, el llamado tercio de libre disposición. Bien utilizado, puede servir para que haya dinero suficiente o recursos disponibles para hacer frente a gastos como el impuesto cuando llegue el momento. Es decir, que no evita pagar, pero puede evitar que los herederos se vean en un aprieto.

¿Se puede usar el dinero de la herencia?

Esta es una de las preguntas más habituales. Y la respuesta es que sí, pero con matices. Para poder hacerlo, primero hay que cumplir con una serie de pasos bastante concretos. No es algo automático, ya que hay que presentar documentación básica, como el certificado de defunción, el certificado de últimas voluntades y el testamento más reciente. Si no existe testamento, entonces toca tramitar la declaración de herederos. Después viene otra fase importante, que es la adjudicación de la herencia. Es decir, dejar por escrito quién recibe qué.

El papel de los bancos

Aquí es donde muchas personas se sorprenden. El banco no se limita a «dar el dinero» sin más. Las entidades tienen la obligación de comprobar que todo está en regla antes de permitir el acceso a los fondos. Entre otras cosas, deben asegurarse de que el Impuesto de Sucesiones se ha pagado o, al menos, que se va a pagar. De hecho, tienen una responsabilidad directa en este punto. Por eso, sin justificar el impuesto, no suelen permitir que los herederos dispongan libremente del dinero.

La solución que muchos desconocen

Aun así, la normativa contempla una salida cuando no hay liquidez inmediata. Y aquí está uno de los puntos menos conocidos. El banco puede autorizar que el propio dinero del fallecido se utilice para pagar el impuesto. No se entrega directamente al heredero, sino que se destina a ese fin concreto.

¿Cómo se hace? Normalmente mediante la emisión de un cheque a nombre de la Agencia Tributaria. Ese importe sale de la cuenta del fallecido y se usa exclusivamente para liquidar el impuesto. Es una solución bastante práctica, sobre todo en esos casos en los que hay patrimonio, pero no dinero disponible en ese momento.

Al final, lo que está cambiando no es la ley, sino la forma de afrontarla. Cada vez más familias se informan antes, planifican mejor y dejan preparado el testamento pensando en estas situaciones. No para evitar el impuesto, sino para que no genere problemas cuando llegue el momento. Porque en realidad, una herencia puede ser algo sencillo o convertirse en un proceso complicado. Y muchas veces no depende de la cantidad, sino de cómo esté organizada desde el principio.

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