Los mercados la llaman 'tina'

Wall Street se acostumbra a la guerra de Irán: el dinero vuelve al mercado ante la falta de alternativas

La escalada en Oriente Medio y el encarecimiento del petróleo no están frenando a los mercados

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La fachada de la Bolsa de Nueva York. (Getty)
  • Celia Amayuelas
  • Celia Amayuelas Díaz (Madrid, 1999), periodista y economista con más de 6 años de experiencia en medios digitales, se incorporó a OKDIARIO en 2026 procedente de finanzas.com, 'El Español' y Capital Radio. Puedes contactar conmigo en [email protected]

El último episodio del conflicto en Oriente Medio mantiene la incertidumbre en niveles elevados y sigue presionando al alza los precios energéticos. Sin embargo, en Wall Street se percibe un tono muy distinto, los inversores vuelven a mostrar una clara predisposición a comprar en las caídas.

El repunte de la incertidumbre también se refleja en el índice de volatilidad VIX, que ha rebotado ligeramente tras varias sesiones de descensos.

Más que el temor a una extensión inmediata del conflicto, el mercado empieza a descontar el riesgo de un shock de oferta con implicaciones inflacionistas. Esta dinámica ha presionado a la baja a los principales índices bursátiles en los últimos días.

Europa acusa este escenario con mayor intensidad que Estados Unidos. La mayor dependencia energética del exterior y el menor peso del sector tecnológico explican buena parte de esta divergencia. 

Mientras tanto, el Nasdaq 100 vuelve a superar en rentabilidad al STOXX Europe 600 en lo que va de año, reflejando el liderazgo persistente del sector tecnológico en el actual ciclo de mercado.

WS aguanta el impacto de la guerra

En este entorno, la temporada de resultados empresariales queda en un segundo plano frente a la evolución del conflicto. A la espera de mayor visibilidad, los inversores han vuelto a concentrar sus apuestas en los valores tecnológicos, especialmente en aquellos vinculados al ciclo de inversión en inteligencia artificial.

José Manuel Marín Cebrián, economista y fundador de Fortuna SFP asegura que este comportamiento marca el regreso de un viejo conocido del mercado: TINA, el acrónimo de There Is No Alternative

La idea de que no existen alternativas reales a la renta variable, y en particular a Wall Street, vuelve a ganar fuerza en un contexto en el que las correcciones no logran consolidarse.

Wall Street no solo responde a factores coyunturales, sino también a elementos estructurales como su profundidad, liquidez y, sobre todo, la elevada concentración de compañías líderes en los sectores más punteros.

Estas empresas están liderando los avances del mercado en las últimas semanas con resultados que superan las expectativas del mercado y unos datos macroeconómicos que muestran una gran resiliencia económica. 

Además, el peso creciente de estos gigantes en los índices bursátiles explica que, “incluso en contextos adversos, las caídas sean limitadas y rápidamente aprovechadas como oportunidades de entrada”, señala Manuel Pinto, analista de mercados.

Para otros expertos, más que un regreso puro de TINA, estamos ante una etapa marcada por la disciplina inversora. «El capital no ha desaparecido, pero sí ha cambiado la forma en la que se decide dónde colocarlo», señala Miguel Ángel Rodríguez, CEO de BeHappy Investments.

Es lógico que, en un contexto de incertidumbre geopolítica y volatilidad, vuelva a ganar peso el concepto de TINA. El capital sigue buscando rentabilidad y la renta variable continúa siendo uno de los destinos más visibles. 

Sin embargo, Rodríguez opina que reducir el momento actual a la idea de que no hay alternativas puede simplificar demasiado lo que realmente está ocurriendo en los mercados.

El Bitcoin como alternativa

El renovado protagonismo de la renta variable convive con el fuerte comportamiento de otros activos de riesgo, especialmente el Bitcoin, según Pinto.

La criptomoneda ha registrado subidas de doble dígito desde el inicio del conflicto, acompañadas de flujos de entrada sostenidos, lo que refleja un aumento del apetito por el riesgo a nivel global. 

Más que competir directamente con la bolsa, Bitcoin actúa como un activo complementario dentro del mismo régimen de mercado: liquidez abundante, expectativas de un menor impacto del esperado por el conflicto y búsqueda de rentabilidad. 

Su buen desempeño no contradice el regreso de TINA, sino que lo amplía hacia un conjunto más amplio de activos a favor del riesgo, y de la expectativa de que lo peor ha pasado ya.

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