China diseña un plan de conexiones con Europa para enviar los productos que EEUU ya no quiere
El gigante asiático se ha propuesto exportar también "las normas chinas" al extranjero
El comercio entre EEUU y China cae a mínimos históricos: supone sólo el 2% del global

China va a reformar la conexión ferroviaria con Europa para tratar de incrementar las relaciones comerciales entre ambos bloques, algo que sucede justo cuando el presidente de Estados Unidos (EEUU), Donald Trump, está llevando a cabo una guerra comercial con la imposición de aranceles a casi todos los países. De esta forma, el gigante asiático busca incrementar los flujos con la Unión Europea en un momento en el que sufre una gran desconexión de la nación norteamericana.
Una desconexión que se hace patente cuando se consultan los datos de las relaciones bilaterales entre China y EEUU. Tal y como publicó OKDIARIO, el comercio entre ambos bloques se encuentra en mínimos históricos. Las transacciones entre ambas economías tan sólo representan el 2% del total del mundo, tras una caída de 1,6 puntos porcentuales.
No obstante, el gigante asiático debe buscar alternativas al mercado estadounidense para evitar sufrir un deterioro a causa de esta disminución de las transacciones. Y eso es lo que hace en su recientemente publicado 15.º Plan Quinquenal. En él, Pekín establece como objetivo «profundizar la cooperación en corredores económicos clave y puertos estratégicos, y facilitar el transporte multicanal por tierra, mar y aire».
China reforzará las conexiones con Europa
Es decir, busca reforzar multitud de canales comerciales y, para ello, va a «mejorar el nivel de desarrollo de los trenes de carga China-Europa y participar activamente en la construcción del Corredor Internacional de Transporte Transcaspiano». O lo que es lo mismo, va a intentar incrementar su presencia en el mercado europeo.
Parece evidente que cualquier conexión con Europa debe contar con la autorización y el acuerdo de las autoridades continentales. Pekín contempla esto, al menos en parte. Sin embargo, la forma en la que lo ve no es tanto a través de acuerdos de cooperación (que también), sino de la «promoción activa en el extranjero de las normas chinas».

Es decir, el gigante asiático pretende reforzar su posición de influencia, no sólo desde el ámbito puramente comercial, sino exportando su know how legislativo. «Continuaremos ampliando la cooperación comercial y de inversión con los países participantes y construiremos una zona piloto de cooperación de alto nivel para el comercio electrónico en la Ruta de la Seda», asegura la nación asiática.
Por otro lado, China también se ha puesto como objetivo explorar «nuevas vías de cooperación en áreas como el desarrollo verde, la inteligencia artificial, la economía digital, la salud, el turismo, la agricultura, la meteorología y las aplicaciones de BeiDou».
Su visión no acaba en China, sino que empieza en este país y se extenderá por el mundo: «Implementaremos iniciativas de desarrollo global, iniciativas de seguridad global, iniciativas de civilización global e iniciativas de gobernanza global, impulsaremos activamente la diplomacia entre grandes potencias con características chinas y haremos contribuciones chinas a la construcción de una comunidad con un futuro compartido para la humanidad».
Precisamente este martes, el ex alto representante de la UE para Asuntos Exteriores, Josep Borrell, señaló la gran entrada de productos chinos como uno de los elementos que hacen que Europa carezca de dependencia efectiva.