El Gobierno planta a la industria española de Defensa en Eurosatory pese al despliegue récord de empresas

La industria española de Defensa está protagonizando en París una de las mayores demostraciones de fuerza de su historia reciente. Más de 60 compañías nacionales han acudido esta semana a la feria internacional Eurosatory, el mayor escaparate europeo de los sistemas terrestres y de seguridad, con gigantes como Indra, EM&E Group, Grupo Oesía, SAPA, GMV, ITP Aero o Sener mostrando sus capacidades en un momento de expansión sin precedentes para el sector. Sin embargo, el despliegue empresarial no ha tenido reflejo en el plano político.
Mientras otros países europeos han acudido a la cita con ministros, secretarios de Estado, altos mandos militares y amplias delegaciones institucionales, España apenas ha contado con la presencia de Miguel Ivorra Ruiz, director general de Estrategia e Innovación de la Industria de Defensa. Una representación que fuentes del sector consideran claramente insuficiente para una feria que se ha convertido en el principal punto de encuentro internacional de gobiernos, ejércitos y empresas del ámbito de la seguridad y la Defensa.
La ausencia de una delegación política de mayor nivel ha generado sorpresa entre numerosos asistentes españoles, especialmente teniendo en cuenta que el Gobierno de Pedro Sánchez ha situado el incremento del gasto militar como una de sus prioridades presupuestarias y ha comprometido miles de millones de euros adicionales para reforzar las capacidades de defensa nacionales.
Desde el Congreso, eso sí, han mandado una pequeña delegación que, al menos, pudiera dar sustento institucional a los empresarios que se encuentran en París.
Una presencia industrial histórica
La edición de 2026 de Eurosatory reúne a más de 2.000 expositores de decenas de países y cientos de delegaciones oficiales internacionales, consolidándose como la principal feria mundial de sistemas terrestres y seguridad.
En este contexto, la presencia española destaca especialmente por su volumen. Nunca antes tantas compañías nacionales habían acudido de forma simultánea a este escaparate internacional. La industria española atraviesa uno de sus momentos de mayor crecimiento gracias al aumento de los presupuestos militares europeos, la guerra de Ucrania y los nuevos programas de rearme impulsados por la Unión Europea.
Empresas como Indra y EM&E han aprovechado la feria para exhibir sus nuevos desarrollos en materia de vehículos, sensores, sistemas antidrones, misiles, electrónica militar y digitalización del campo de batalla. Otras compañías como Oesía, SAPA, GMV o Sener buscan reforzar su posición en los grandes programas europeos que marcarán la próxima década.
La importancia estratégica de estas compañías ha quedado patente en los últimos meses. De hecho, varias de ellas se han unido recientemente para ofrecer al Ministerio de Defensa capacidades nacionales alternativas para el desarrollo de sistemas avanzados de combate de nueva generación.
El contraste con Francia y otros socios
La escasa representación institucional española resulta aún más llamativa por celebrarse la feria en Francia, uno de los países que más está aprovechando este tipo de eventos para impulsar a sus campeones industriales.
Durante Eurosatory, París ha convertido la feria en una plataforma para presentar nuevas alianzas industriales y reforzar la visibilidad de sus empresas. Un ejemplo ha sido el anuncio de la colaboración entre Renault y Thales para la fabricación de drones militares y vehículos tácticos, proyectos respaldados directamente por la estrategia industrial francesa en materia de defensa.
Fuentes del sector consideran que este tipo de ferias son mucho más que una exposición comercial. Son espacios donde se negocian contratos, se establecen alianzas internacionales y se construyen relaciones institucionales que pueden resultar decisivas para futuras adjudicaciones.
Por ello, la ausencia de ministros, secretarios de Estado o altos responsables políticos españoles ha sido interpretada por algunos representantes empresariales como una oportunidad perdida para respaldar a una industria que se ha convertido en uno de los sectores tecnológicos e industriales con mayor proyección del país.
La paradoja, señalan estas mismas fuentes, es que mientras España reclama un papel protagonista en la nueva arquitectura europea de Defensa y multiplica las inversiones públicas en este ámbito, la principal cita continental del sector se está celebrando prácticamente sin representación política española. Una imagen que contrasta con el esfuerzo realizado por las más de sesenta empresas nacionales desplazadas a París para demostrar que la industria española ya juega en la primera división europea de la defensa.