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La dura declaración de Yaiza Canosa, empresaria de éxito: «Conozco más fontaneros que se bajan de un Land Rover que desarrolladores de software»

Yaiza Canosa
Blanca Espada

En los últimos años, cuando se ha hablado de futuro laboral siempre se ha mencionado la tecnología, además de mencionarse mucho las startups y aquellos empleos vinculados al desarrollo de software. Sin embargo, algunos empresarios empiezan a poner el foco en los oficios tradicionales que aunque siguen siendo imprescindibles, sufren del relevo generacional y cuesta encontrar profesionales cualificados. Algo que sorprende cuando en muchos casos, pueden ofrecer buenas oportunidades económicas. Yaiza Canosa, empresaria gallega nacida en 1993 y fundadora de GOI, ha defendido precisamente esta idea en una entrevista en la que cuestiona la imagen que existe sobre trabajos como la fontanería o la mecánica.

Su reflexión parte de una comparación llamativa. Canosa asegura que, en su entorno, conoce «más fontaneros bajándose de un Land Rover que desarrolladores de IT», una frase con la que pretende desmontar la idea de que únicamente las profesiones tecnológicas permiten alcanzar buenos ingresos. La empresaria sostiene que durante años el auge de las startups ha contribuido a restar valor social al trabajo manual, mientras que los profesionales de talleres, instalaciones o mantenimiento apenas tienen visibilidad en redes sociales. A su juicio, esa falta de exposición no significa que esos negocios tengan menos posibilidades de crecer.

Yaiza Canosa, empresaria: «Conozco más fontaneros que se bajan de un Land Rover que desarrolladores de software»

Canosa considera que el entusiasmo alrededor de las empresas tecnológicas ha terminado creando una imagen demasiado limitada del emprendimiento. Durante años se ha transmitido la idea de que montar una startup, desarrollar una aplicación o crear una empresa de software era una de las principales vías para crecer profesionalmente, mientras que abrir un taller o dedicarse a un oficio tradicional parecía tener menos prestigio.

Pero esta empresaria cuestiona directamente esa percepción y según ella un negocio de fontanería, mecánica o mantenimiento puede ofrecer tantas oportunidades como determinados proyectos tecnológicos si está bien gestionado. El problema, según explica, es que ese tipo de empresas apenas aparece en los discursos de éxito que circulan en internet. En las redes se ven coches deportivos, emprendedores tecnológicos y grandes rondas de inversión, pero muy pocas veces se muestra el crecimiento económico de un pequeño negocio relacionado con un oficio.

«No todo el mundo tiene que ser tecnólogo»

La empresaria también se refiere al impacto de la inteligencia artificial y sostiene que no todos los trabajos tienen el mismo riesgo de automatización. La tecnología puede ayudar a gestionar mejor una empresa, organizar citas, mejorar procesos o reducir determinadas tareas administrativas, pero sigue existiendo una parte del trabajo manual que necesita la presencia física de un profesional. «No todo el mundo tiene que ser tecnólogo», defiende Canosa, que pone como ejemplo la posibilidad de crear una cadena de talleres y hacerla crecer del mismo modo que podría escalarse una compañía de software.

En su opinión, determinados negocios tradicionales incluso pueden estar más protegidos frente a la automatización porque requieren conocimientos técnicos, trabajo sobre el terreno y capacidad para resolver problemas concretos en cada instalación. Su planteamiento no rechaza la tecnología sino que propone combinar ambos mundos. Una empresa de servicios puede utilizar herramientas de inteligencia artificial para organizar rutas, gestionar clientes o mejorar la administración sin necesidad de convertirse en una compañía tecnológica.

El SEPE confirma dificultades para encontrar fontaneros y electricistas

Los datos del mercado laboral respaldan al menos una parte de la reflexión de Canosa. El informe del Observatorio de las Ocupaciones del SEPE correspondiente a 2026 identifica los fontaneros, electricistas, albañiles, soldadores y mecánicos entre las profesiones donde las empresas encuentran mayores dificultades para cubrir puestos vacantes. El organismo señala que el problema no responde a una única causa. La falta de candidatos disponibles, la escasez de experiencia profesional y el déficit de competencias técnicas aparecen entre los principales motivos. A ellos se suman el envejecimiento de parte de la población activa, la falta de relevo generacional y determinadas condiciones laborales.

En el cuarto trimestre de 2025, las empresas declararon 95.340 vacantes y 43.495 permanecieron sin cubrir durante al menos 90 días. Construcción, industria manufacturera y transporte se encuentran entre los sectores donde esos problemas son especialmente visibles.

Comprar un negocio tradicional en lugar de crear una aplicación

Canosa lleva su planteamiento un paso más allá cuando habla de inversión y emprendimiento. Frente a la idea de destinar grandes cantidades de dinero al desarrollo de una aplicación cuyo éxito resulta incierto, plantea otra posibilidad: adquirir un negocio tradicional que ya funciona y utilizar la tecnología para hacerlo más eficiente. Su ejemplo pasa por comprar una empresa de limpieza o un negocio relacionado con un oficio que ya genere beneficios y modernizar posteriormente la gestión. Herramientas como ChatGPT, explica, pueden servir para organizar trabajos o mejorar procesos internos sin cambiar la actividad principal de la compañía.

Sin embargo al final, la falta de relevo generacional es quizás lo que juega un mayor papel. Muchos propietarios de empresas tradicionales se acercan a la jubilación sin que exista una nueva generación dispuesta a continuar con la actividad, mientras que determinados oficios siguen teniendo demanda y faltan profesionales preparados para cubrirla.

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