¿Dónde invertir una vez finalice el programa de compra del BCE?
La distorsión que el Banco Central Europeo (BCE) ha generado hasta ahora en el mercado parece que llegará parcialmente a su fin en diciembre de este año, cuando concluya el programa de compra de deuda conocido como QE. Esto, unido a las subida de tipos que comenzarán a partir de verano de 2019 cambiará la estrategia de muchos inversores.
¿Qué sectores saldrán más beneficiados con el final de la política ultra acomodaticia que la institución presidida por Mario Draghi ha llevado hasta ahora? El gran favorecido, sin duda, será el sector bancario, cuyo negocio tradicional se encuentra lastrado por la política de tipos bajos.
De hecho, el sector bancario espera con ansias que el banco central de ese paso. Sin ir más lejos, varias de las entidades financieras más importantes de este país han reconocido a este periódico que uno de los principales motivos por los que no se llevan a cabo las fusiones transfronterizas entre bancos de la Unión Europea –que tanto piden desde Bruselas y desde Fráncfort– es el retraso en la subida de tipos.
La ingente cantidad de dinero inyectada en deuda pública provoca una caída –artificial– de la rentabilidad de los bonos soberanos, por lo que los inversores buscan otros activos con mayor atractivo. Esto genera un repunte en los mercados de deuda corporativa y de renta variable y una depreciación de la divisa.
Por tanto, en el nuevo escenario el euro ganará terreno y las bolsas se verán resentidas. Además, el rendimiento de los bonos soberanos debería incrementarse, por lo que podrían suponer una oportunidad de inversión tras años con rentabilidades muy bajas o incluso negativas.
No obstante, Ismael de la Cruz, analista de Investing.com, considera que el tapering (retirada de estúmulos) no tendrá un impacto negativo excesivo por dos motivos: «En primer lugar, se sabía desde hace tiempo y estaba descontado. Lo que no gusta a los mercados son las sorpresas y las incertidumbres. En este caso, por tanto, no se da este presupuesto. Y en segundo término, es un tapering que se enmarca dentro de un contexto gradual progresivo».
De hecho, De la Cruz advierte de que más importante aún que el final del programa de compra de deuda serán las decisiones que Jerome Powell tome al otro lado del charco: «Más que centrarse en el final del programa QE, lo importante es hacerlo en los efectos de subidas de tipos de interés en EEUU y en Europa . En principio, cuando los tipos de interés suben, la bolsa pierde atractivo frente a otros activos como la renta fija o los depósitos bancarios, que aumentan la rentabilidad ofrecida con menor o ningún riesgo».
Además, la subida de tipos de interés de referencia en el Viejo Continente provocará un alza del euríbor (tipo europeo de oferta interbancaria) que derivará en un encarecimiento de las hipotecas. No en vano, nueve de cada diez hipotecas en nuestro país dependen del euríbor, que ya en las últimas sesiones ha comenzado a subir, lo que repercute en los intereses que las familias pagan a final de mes.
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