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Economía
ingreso mínimo vital

Trabajar ya no compensa: 1.800 euros al mes con un sueldo de 25.000 frente a 1.450 si vives de las ayudas

Una madre con dos hijos que trabaja durante todo el año obtiene apenas unos 350 euros más al mes que otra sin ningún ingreso laboral gracias al IMV y las ayudas a la infancia

  • Jose de la Morena
  • Jose de la Morena, periodista especializado en economía desde hace más de 15 años, desarrolla su labor en el campo de la comunicación desde el prisma de las tendencias, los números y resultados de las distintas compañías. Una tarea que le ha llevado a conocer a fondo el mundo empresarial. Ha trabajado también en comunicación corporativa y como asesor para distintas marcas internacionales e institucionales.

Trabajar durante todo el año por un salario de 25.000 euros brutos apenas permite a una madre con dos hijos disponer de unos 350 euros más al mes que otra madre en idéntica situación familiar que no tenga ningún ingreso laboral y viva del Ingreso Mínimo Vital (IMV) y del Complemento de Ayuda para la Infancia (CAPI).

Las cuentas muestran hasta qué punto se ha estrechado la diferencia entre vivir de un salario y hacerlo de las prestaciones públicas. Una madre monoparental con dos hijos mayores de seis años que cobre 25.000 euros brutos anuales puede quedarse en el entorno de los 1.800 euros mensuales de renta disponible, incluyendo el CAPI si cumple sus requisitos, mientras que otra sin ingresos laborales puede alcanzar 1.450 euros al mes únicamente con el IMV y el complemento infantil.

La diferencia ronda así los 350 euros mensuales. Y eso antes de introducir otras ventajas y ayudas asociadas a rentas bajas o a ser beneficiario del IMV.

El ejemplo permite visualizar uno de los problemas que genera el diseño del sistema de prestaciones: la denominada trampa de la pobreza. El aumento de los ingresos laborales no se traduce íntegramente en un incremento equivalente de la renta disponible porque aparecen cotizaciones e IRPF y, conforme aumenta la renta, se reducen o desaparecen determinadas ayudas.

1.450 euros al mes sin trabajar

El primer caso es el de una madre sola con dos hijos, por ejemplo, de seis y nueve años, sin ingresos laborales ni otras rentas y que cumple los requisitos económicos, patrimoniales, de residencia y convivencia exigidos para recibir el IMV.

La Seguridad Social fija para 2026 una renta garantizada de 1.335,15 euros mensuales para una unidad monoparental formada por un adulto y dos menores. Son 16.021,80 euros anuales.

A esa cantidad hay que añadir el Complemento de Ayuda para la Infancia. El Gobierno establece para 2026 tres cuantías en función de la edad: 115 euros al mes para menores de tres años; 80,50 euros entre tres y seis años; y 57,50 euros mensuales para cada menor de entre seis y 18 años.

Con dos niños mayores de seis años, son otros 115 euros mensuales.

La suma alcanza así los 1.450 euros al mes, o 17.401 euros anuales, sin necesidad de obtener ningún ingreso laboral.

Una persona extranjera también puede acceder al IMV si cumple los requisitos establecidos, entre ellos los relativos a residencia legal y efectiva en España. Por tanto, el elemento determinante de esta comparación no es ser española o inmigrante, sino carecer de ingresos y cumplir las condiciones para acceder a la prestación.

Enfrente está una segunda madre con exactamente la misma composición familiar, pero que trabaja durante todo el año por 25.000 euros brutos.

Esos 25.000 euros equivalen a 2.083 euros brutos mensuales si se distribuyen en doce meses, pero no son los que llegan a su cuenta corriente. De su nómina salen las correspondientes cotizaciones a la Seguridad Social y el IRPF.

Con dos hijos y atendiendo a sus circunstancias fiscales, su renta neta laboral queda aproximadamente en el entorno de los 1.700 euros mensuales equivalentes.

El CAPI tiene unos límites de renta distintos y considerablemente superiores a los del IMV ordinario y puede cobrarse incluso de forma independiente al propio Ingreso Mínimo Vital.

El resultado coloca los ingresos disponibles de la trabajadora alrededor de 1.800 euros mensuales, frente a los 1.450 euros de quien no trabaja.

Un año entero trabajando separa así a ambos hogares en apenas unos 350 euros al mes.

Y todavía faltan otras ayudas

La comparación resulta todavía más relevante porque esos 1.450 euros no reflejan necesariamente toda la ventaja económica que puede obtener un hogar beneficiario del IMV.

La propia Seguridad Social reconoce, por ejemplo, que los perceptores del Ingreso Mínimo Vital están exentos de la aportación del usuario en la prestación farmacéutica ambulatoria. Los menores de 14 años pertenecientes a determinadas unidades que solicitan el IMV también están exentos de las tasas de expedición y renovación del DNI.

A ello pueden añadirse, dependiendo de la comunidad autónoma, el ayuntamiento, los ingresos y las circunstancias concretas de cada familia, ayudas para el comedor escolar, alquiler, suministros energéticos y otras prestaciones sociales.

Pero es precisamente la acumulación y retirada progresiva de ayudas la que determina el incentivo económico real para trabajar.

En el ejemplo analizado, la diferencia de partida ya resulta llamativa. Una madre genera 25.000 euros brutos trabajando durante doce meses para terminar con una renta disponible de alrededor de 1.800 euros mensuales, mientras que otra sin ingresos laborales parte de aproximadamente 1.450 euros mensuales con IMV y CAPI.

El esfuerzo de incorporarse al mercado laboral, cumplir una jornada durante todo el año y generar 25.000 euros de salario bruto se traduce así en apenas 350 euros adicionales al mes.

Una diferencia que puede reducirse todavía más cuando se contabilizan las ayudas y ventajas que desaparecen a medida que aumenta la renta familiar y que pone encima de la mesa uno de los grandes problemas del sistema de prestaciones: si la distancia entre trabajar y no hacerlo se estrecha demasiado, también se reduce el incentivo económico para incorporarse al mercado laboral.