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Lidl lleva tiempo moviéndose más allá del supermercado, y de hecho fue de los primeros en apostar por vender productos que nada tiene que ver con la alimentación, como por ejemplo su línea de electrodomésticos o sus colecciones de ropa, pero lo que está preparando ahora no tiene nada que ver con lo habitual. La cadena alemana quiere entrar en el negocio de la telefonía móvil, un sector que hasta ahora quedaba bastante lejos a Lidl y donde la competencia es especialmente dura.
La idea no es inmediata, pero sí que está lo suficientemente avanzada como para que ya se esté dando por hecha en varios países. El planteamiento pasa por lanzar tarifas móviles baratas, apoyándose en algo que Lidl ya tiene muy trabajado: una base enorme de clientes que usan su aplicación a diario. No es un giro pequeño ya que pasar de vender alimentos y productos básicos a ofrecer servicios de telecomunicaciones implica entrar en otro tipo de mercado, con otras reglas y con actores que llevan años consolidando su posición.
Lidl se pasa a la telefonía móvil
Aunque suene a salto radical, Lidl no empieza desde cero en su proyecto de telefonía. En algunos países como Alemania o Austria ya ha probado este modelo, funcionando como operador móvil virtual. Es decir, vende servicios de telefonía sin tener red propia, utilizando la infraestructura de otras compañías. De este modo lo que cambia ahora es la escala, ya que la intención es extender ese modelo a muchos más mercados, con una expansión que podría alcanzar hasta 30 países. En esa lista aparece España, junto a otros mercados importantes como Francia o Reino Unido.
El enfoque es bastante claro: ofrecer algo sencillo, sin demasiadas complicaciones y con precios ajustados. Un planteamiento que, en realidad, encaja bastante con la forma en la que Lidl ha construido su negocio desde el principio.
La clave está en cómo lo va a hacer
Para poder dar este paso sin asumir costes desproporcionados, el grupo Schwarz (propietario de Lidl) ha movido ficha en el terreno tecnológico. Ha entrado en el capital de la empresa 1GLOBAL, especializada en telecomunicaciones, con una participación cercana al 10%. Este detalle es importante porque le permite operar sin necesidad de construir una red propia, que es lo más caro dentro de este sector. En lugar de eso, se apoyará en acuerdos ya existentes, algo habitual en los operadores virtuales.
No es una fórmula nueva, pero sí efectiva cuando lo que se busca es competir en precio. Al reducir costes estructurales, hay más margen para ajustar tarifas y atraer clientes.
Lidl Plus, el punto de partida
Si hay un elemento que puede marcar la diferencia en este movimiento es la aplicación Lidl Plus. La compañía lleva años impulsándola y ahora supera los 100 millones de usuarios a nivel global. Eso significa que ya tiene un canal directo con millones de clientes sin necesidad de empezar desde cero. Por ello, todo apunta a que el servicio de telefonía de Lidl se integrará ahí, de forma bastante natural, como una opción más dentro de la app.
No es sólo una cuestión tecnológica, también es una forma de fidelizar. Si un cliente ya utiliza la aplicación para descuentos o promociones, dar el paso a contratar una tarifa móvil desde el mismo sitio es mucho más sencillo.
No es un caso aislado
Aunque pueda parecer un movimiento llamativo, no es el primero de este tipo. En los últimos años, varias empresas ajenas al sector han empezado a explorar la telefonía como una línea más de negocio. Ahí están casos como Revolut o N26, que han ido ampliando servicios más allá de lo financiero.
En el caso de Lidl, además, forma parte de algo más amplio. El Grupo Schwarz lleva tiempo invirtiendo en tecnología, con proyectos relacionados con la nube, la ciberseguridad o incluso la inteligencia artificial. La telefonía encaja dentro de esa estrategia.
Qué impacto puede tener en España
El mercado español ya ha vivido cambios importantes en los últimos años, sobre todo en lo que tiene que ver con precios. La llegada de nuevos operadores ha obligado a ajustar tarifas y condiciones. Si Lidl entra finalmente, no lo hará como una compañía desconocida. Parte con una ventaja clara: su marca ya está muy presente en el día a día de los consumidores. Eso puede facilitar que muchos usuarios, al menos, se planteen probar.
No se espera un cambio técnico, porque al ser operador virtual utilizaría redes existentes. Pero sí puede haber efecto en la competencia. Cuando aparece alguien con una política de precios agresiva, el resto suele reaccionar. De este modo, todo apunta a que el impacto será más comercial que otra cosa. Es decir, no cambiará cómo funciona la red, pero sí cómo se compite por los clientes.
Y como suele ocurrir, ahí entrarán factores como el precio, las condiciones o la facilidad para contratar y cambiar de compañía. Y en ese terreno, Lidl tiene experiencia ya que años posicionándose como una opción económica y directa.