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Economía
Chocolate

Adiós a este conocida marca de chocolates: producía 300 toneladas al año e inspiró a la película ‘Charlie y la fábrica de chocolate’

El cierre de una empresa nunca pasa desapercibido, pero cuando afecta a una marca ligada durante décadas a los chocolates de alta gama en Londres, seguro que la noticia sorprende a todo el mundo. Marasu’s Petit Fours, una firma que llegó a convertirse en uno de los grandes nombres del sector, ha entrado en concurso de acreedores tras meses de dificultades económicas.

La situación no es aislada ni responde a un único motivo. En realidad, forma parte de un contexto más amplio que está afectando a buena parte de la industria del chocolate en Europa. Aun así, sorprende especialmente por el volumen de producción que manejaba la empresa y por su presencia en algunos de los establecimientos más exclusivos del Reino Unido. Durante años, Marasu’s fue sinónimo de chocolates artesanales de calidad. No solo por lo que producía, sino por a quién abastecía.

Adiós a este conocida marca de chocolates

Marasu’s Petit Fours no nació como una gran empresa, sino como un proyecto de dos pasteleros, Rolf Kern y Gabi Kohler, que apostaron por un producto cuidado y de gama alta a finales de los años 80. Con el paso del tiempo, aquella idea inicial fue creciendo hasta convertirse en una pieza clave dentro del sector en Londres.

Su fábrica, situada en Park Royal, llegó a superar los 7.000 metros cuadrados y desde allí se producían más de 300 toneladas de chocolates al año. Una cifra que explica bien el papel que había alcanzado la compañía.

Pero lo que realmente consolidó su posición fue su red de clientes. Marasu’s no vendía directamente al consumidor final en muchos casos, sino que trabajaba con marcas y espacios muy reconocidos. Entre ellos, nombres como Harrods, Selfridges o Fortnum & Mason, todos asociados a un consumo más exclusivo. Esa combinación de volumen y posicionamiento fue la que la llevó a convertirse en uno de los fabricantes de referencia en la capital británica.

El problema no ha sido solo interno

La caída de la empresa no se entiende sin mirar lo que ha ocurrido en el mercado en los últimos años. El chocolate, como producto, depende en gran medida del precio del cacao, y ahí es donde ha llegado uno de los principales golpes. En 2024, el coste de esta materia prima alcanzó niveles históricos. No fue algo puntual, sino el resultado de varios factores acumulados. Por un lado, enfermedades que afectaron a los cultivos y, por otro, condiciones climáticas extremas en países clave como Ghana o Costa de Marfil.

Ambos territorios concentran una gran parte de la producción mundial, así que cualquier problema allí acaba teniendo impacto en toda la cadena. Para una empresa centrada en el chocolate de alta calidad, donde el margen depende en gran medida de la materia prima, ese aumento de costes ha sido difícil de asumir. Y no ha sido la única. En realidad, muchas compañías del sector llevan meses ajustando precios o reduciendo producción.

El paso a la administración concursal

En ese contexto, Marasu’s terminó solicitando la intervención de administradores el pasado 6 de febrero. A partir de ese momento, la gestión de la empresa pasó a manos de especialistas en reestructuración, que ahora intentan ordenar la situación y ver qué opciones hay. De momento, no está claro cuántos empleos pueden verse afectados ni qué parte del negocio podrá mantenerse. Son decisiones que suelen alargarse en el tiempo y que dependen de factores como la viabilidad de la empresa o posibles acuerdos con terceros. Lo que sí queda claro es que el golpe es significativo, sobre todo por el peso que tenía la compañía dentro del sector en Londres.

El precedente de Prestat y su vínculo con la literatura

Dentro de esta historia aparece también el nombre de Prestat, la empresa que adquirió Marasu’s en 2006 y que forma parte de su evolución en los últimos años. Esta es una chocolatería con más de un siglo de historia en Londres y también ha atravesado dificultades recientes. De hecho, tuvo que cerrar su histórica tienda de chocolates en Piccadilly tras más de 120 años en funcionamiento, aunque ha logrado mantenerse activa a través de internet.

Su nombre, además, ha estado durante años vinculado a la obra de Roald Dahl. Sus trufas fueron mencionadas en una de sus novelas, lo que ha llevado a que muchos la asocien con el imaginario que inspiró Charlie y la fábrica de chocolate. No es una relación directa con la película como tal, pero sí forma parte de ese contexto cultural que rodea al chocolate británico más tradicional.

Un sector que empieza a cambiar

Lo ocurrido con Marasu’s no es un caso aislado ni una excepción. Más bien al contrario. Refleja una tendencia que se está viendo en distintos puntos de Europa, donde empresas con trayectoria y reconocimiento están teniendo dificultades para mantener su actividad. El aumento de costes, la presión sobre los márgenes y un consumo más contenido están cambiando las reglas del juego, incluso en sectores que parecían bastante estables. En el caso de Marasu’s Petit Fours, ese equilibrio se ha roto. Y con ello, desaparece uno de los nombres que durante años ayudó a definir el chocolate de alta gama en Londres.