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Bruselas despierta otra crisis como la de 2008 y pone en juego 10 billones del ahorro de las familias

Europa quiere mover el ahorro de las familias de los bancos hacia los mercados mientras recupera las titulizaciones 

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  • Celia Amayuelas
  • Celia Amayuelas Díaz (Madrid, 1999), periodista y economista con más de 6 años de experiencia en medios digitales, se incorporó a OKDIARIO en 2026 procedente de finanzas.com, 'El Español' y Capital Radio. Puedes contactar conmigo en [email protected]

Parece que cada día Bruselas quiere tensar un poco más la cuerda. La Comisión Europea vuelve a mirar hacia los mercados financieros sin temor a despertar el fantasma de la crisis de 2008, o al menos esa es la sensación que dejan algunos de los planes que plantea.

La última novedad llega de la mano de la Comisión Europea que, preocupada por la enorme cantidad de ahorro de los ciudadanos que permanece fuera de los mercados financieros, quiere movilizar los cerca de 10 billones de euros que las familias europeas mantienen principalmente en depósitos bancarios.

El objetivo es que una parte de ese dinero pueda encontrar nuevas vías de inversión en los mercados de capitales, aunque ello suponga una mayor exposición de los ahorradores a sus riesgos.

Esta cifra representa alrededor del 70% del ahorro financiero de los hogares de la Unión Europea. Bruselas considera que una parte de ese capital permanece infrautilizada, por lo que la nueva estrategia, basada en la denominada Unión de Ahorros e Inversiones, busca ofrecer mejores oportunidades a los ciudadanos que deseen invertir una parte de su patrimonio en estos mercados.

La crisis de 2008 como precedente

Sin embargo, la estrategia coincide con otro movimiento especialmente delicado, como es la recuperación de las titulizaciones, uno de los instrumentos financieros que quedaron asociados a la crisis financiera de 2008. Y es precisamente en ese punto, entre la movilización del ahorro de las familias y el regreso de una estrategia financiera basada en vender préstamos a inversores, donde el discurso europeo empieza a tambalearse.

Por lo pronto, las titulizaciones no son un instrumento financiero libre de riesgo, ya que se basan en agrupar préstamos como hipotecas, créditos empresariales o préstamos a pymes y transformarlos en valores que posteriormente pueden comprar otros inversores. Básicamente, se centran en liberar el capital que tienen los bancos y repartir el riesgo a los inversores, que en el caso de la Comisión Europea quiere que sean los ahorradores quienes asuman ese riesgo.

Sin embargo, no hace falta irse lejos para saber que esa idea no es buena. La crisis financiera de 2008 demostró que esa transferencia del riesgo también puede convertirse en un problema. Incluso el Banco Central Europeo advertía ya en 2008 de que el modelo podía reducir los incentivos de las entidades para analizar y vigilar adecuadamente a los prestatarios, al permitir que los préstamos fueran posteriormente transferidos a otros inversores.

También alertaba de la falta de transparencia y de la complejidad de determinados productos titulizados, que dificultaban conocer dónde se acumulaban realmente los riesgos dentro del sistema financiero.

Una cultura anclada al ahorro

No siendo suficiente con una crisis financiera, Bruselas quiere volver a impulsar este mercado. Pero no de cualquier forma; ahora la Comisión ve lógico que los hogares saquen una parte de sus ahorros de los depósitos y participen más en los mercados financieros al mismo tiempo que intenta hacer crecer un mercado basado precisamente en transformar préstamos y deuda en productos negociables para los inversores.

El argumento europeo es que una mayor titulización permitirá movilizar financiación privada y reducir la dependencia de la financiación bancaria tradicional. Algo que incluso el propio Parlamento Europeo señala, que la reforma plantea cuestiones relacionadas con la distribución del riesgo, el apalancamiento y la interconexión entre sectores financieros.

De hecho, el Parlamento Europeo ya señaló que el éxito de la Unión de Ahorros e Inversiones dependerá en buena medida de conseguir cambiar la cultura de ahorro de los ciudadanos europeos, en este sentido, ya no es que tengan nuevas formas de invertir, sino que quieran usarlas.

En esta línea, Javier Cabrera, analista de XTB, señala que la banca europea se enfrenta a unos requisitos de capital exigentes y todo lo que suponga cierta flexibilización facilitará la emisión de crédito.

Sin embargo, este efecto no sería inmediato. Cabrera no espera «una oleada de nuevo crédito» a corto plazo, sino un incremento progresivo de la emisión a medida que se flexibilicen determinados requisitos. Y es en este sentido, siempre que se rebajan criterios de control, que se suele incrementar el crédito del sector «porque, al fin y al cabo, la banca gana dinero emitiendo crédito», añade.

El analista reconoce que, si se relajan determinados criterios, «la calidad crediticia de esas titulizaciones puede reducirse». En ese escenario, advierte, aumentaría el riesgo para los inversores y disminuirían los incentivos de las entidades para conceder únicamente créditos de mayor calidad.

No obstante, Cabrera no cree que Europa se encuentre ante un escenario comparable al que desembocó en la crisis financiera de 2008. Algo que el BCE sí tiene muy presente y no quiere que vuelva a repetirse; de hecho, sigue advirtiendo de las vulnerabilidades que había revelado el modelo de titulización.

Pese a los riesgos, las medidas siguen adelante y Bruselas mantiene su discurso frente a las titulaciones sin tener en cuenta que la experiencia pasada también demostró que una transferencia excesiva o poco transparente del riesgo puede terminar generando problemas en otras partes del sistema financiero.

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