Banco Santander

Santander renuncia a Andrea Orcel, un ‘tiburón financiero’ con pocos amigos en la City

Santander renuncia a Andrea Orcel, un ‘tiburón financiero’ con pocos amigos en la City
De izquierda a derecha, Orcel, Botín y Álvarez.

Santander ha roto las negociaciones con el banquero de inversión y con UBS, de quien no esperaba que complicara el acuerdo y le considerara un competidor cuando es uno de sus principales clientes.

"Como banco comercial, teníamos que sopesar el alto coste de contratar a un profesional, aunque sea alguien del talento de Andrea Orcel, a quien
había que compensar la pérdida de siete años de salario diferido, con nuestra cultura corporativa, que implica compromiso y responsabilidad con nuestros empleados, clientes y accionistas. No estaría bien haber seguido con el nombramiento. Es una decisión difícil pero la correcta". Ana Botín no ha querido arriesgarse a pagar 50 millones para fichar a Orcel, y ha roto el acuerdo con el banquero de inversión cuatro meses después de anunciarlo, rompiendo también la buena relación con la anterior casa de Orcel, UBS.

En un momento en que el Banco de España pide a la banca que cuide su reputación ante la sociedad y en que BBVA está siendo muy dañado por el escándalo de las escuchas del comisario Villarejo, Santander da la vuelta a la tortilla y consigue convertir la negociación fracasada que ha dejado estupefacto al sector bancario en una oportunidad de vender sus "valores y responsabilidad" con la sociedad como banco comercial.

El nombramiento de Orcel en septiembre, una sorpesa para muchos dentro del propio banco, despertaba no pocas dudas en la Ciudad Financiera. Por todos era conocida la fama de ‘tiburón financiero’ de la City que precedía al italiano, a quien sus enemigos acusaban de tener un "lado oscuro". De Andrea Orcel se cuenta por ejemplo que en abril de 2018 ordenó que cada directivo del banco de inversión tenía que cumplimentar 250 encuentros cara a cara con clientes al año, aproximadamente uno cada día, lo cual le supuso la rebelión de sus banqueros más veteranos.

También ha sido acusado de tratar mal a varios integrantes de su equipo, lo que le ha granjeado mala fama.

Los sindicatos del banco tenían sus dudas de que el perfil de banquero de inversión fuese a cuadrar con la cultura corporativa de Santander. Orcel es uno de los principales banqueros de inversión europeos y ha participado en grandes operaciones de M&A (fusiones y adquisiciones). En UBS fue además el responsable de sacar las ‘tijeras de podar’ para recortar gastos en la entidad suiza que le permitieran recuperarse tras haber quedado muy dañada por la crisis.

Ganarse al cliente

La ambición de Orcel hace mucho tiempo que era dirigir un gran banco europeo, y el Santander colmaba claramente sus expectativas -es la mayor entidad por capitalización de la zona euro-. Sin embargo el negocio de ‘retail’ de los españoles tiene pocas cosas en común con UBS, un banco de bancos y de grandes fortunas, de quien Santander ha sido sobre todo cliente. Ambos apenas compiten directamente en la rama de gestión de activos, a pesar de que los suizos no han renunciado a la cláusula ‘garden leave’, que impide marchar a la competencia directamente si se abandona una entidad.

El banquero acumula bonus millonarios con cada entidad en la que está. En 2009 cobró 30 millones de euros de Bank of America Merril Lynch en 2009 y otros 20 millones cuando se incorporó a UBS en 2012

Con el pago millonario de los 50 millones que pedía Andrea Orcel, Botín contrataría a un banquero de mensaje agresivo: "Acepto que no todo el mundo puede trabajar en UBS y su cultura. Pero si elegís trabajar aquí, la expectativa es de que estéis plenamente comprometidos con la visión, estrategia y cultura", decía recientemente. Un perfil contrario al que la propia presidenta de la entidad está cultivando en los últimos tiempos a través de acciones como su cuenta de Twitter, donde Botín se muestra solidaria, conciliadora y feminista. Este mensaje de diferenciación de Santander en su calidad de banco retail orientado al cliente puede ser una fortaleza estratégica con la que dar la vuelta a la sonada ‘marcha atrás’ con la incorporación de Andrea Orcel.

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