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El BOE lo confirma: los ingresos y retiradas de efectivo que los bancos están obligados a comunicar a Hacienda desde ahora

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Blanca Espada

De vez en cuando y sobre todo en el momento de ir a retirar efectivo al banco, suele surgir la duda de hasta qué punto Hacienda sigue el rastro de ese dinero y si moverlo puede generar problemas. Con el auge de los pagos digitales además, esa sensación de control se ha acentuado, aunque en realidad muchas de las reglas que afectan a estas operaciones llevan años en vigor.

En concreto, todo parte de la normativa que regula la actuación de las entidades financieras y del artículo 38 del Reglamento General de las actuaciones y los procedimientos de gestión e inspección tributaria, aprobado por el Real Decreto 1065/2007, que fija qué movimientos deben comunicarse a la Agencia Tributaria de modo que será bueno consultarlo para saber exactamente a partir de qué cantidad el banco va a tener que informar a la Agencia Tributaria.

Los ingresos y retiradas de efectivo que los bancos están obligados a comunicar a Hacienda

La referencia clave está en la cifra de los 3.000 euros, ya que a partir de ahí, los bancos tienen que comunicar ciertos movimientos en efectivo a Hacienda y no se trata sólo de ingresos en cuenta, sino también entran las retiradas de dinero y algunos cobros en metálico que se realizan dentro de la propia entidad. Es decir, afecta tanto a meter dinero como a sacarlo.

Cuando se supera ese importe, la comunicación no se limita a la cantidad, sino que el banco incluye más información como por ejemplo cuándo se hizo la operación, de qué tipo era (ingreso, retirada o cobro), quién la realizó y en qué cuenta se produjo el movimiento. Y aquí es donde suele venir la confusión ya que aunque lo parezca, el cliente no tiene que hacer ningún trámite ni presentar nada por su cuenta. Todo ese proceso lo gestiona la entidad financiera, que es quien tiene la obligación de informar y que todo quede registrado.

Sacar dinero no está prohibido

A partir de ahí aparece uno de los mitos más repetidos: que no se puede retirar dinero libremente del banco o que hay un límite máximo para hacerlo cuando no es correcto, ya que no existe una cantidad máxima fijada por ley para sacar dinero en efectivo de una cuenta. Si hay saldo suficiente, el cliente puede disponer de su dinero.

Eso sí, en operaciones de importe elevado es habitual que el banco pida un aviso previo. No por una cuestión legal, sino por disponibilidad de efectivo. No todas las oficinas tienen grandes cantidades de dinero en caja en cualquier momento. También es normal que la entidad solicite la identificación del cliente. De hecho, cuando se realizan operaciones en efectivo de 1.000 euros o más, esa identificación es obligatoria. Forma parte de los controles habituales para prevenir fraude o blanqueo de capitales. Pero una cosa es identificar al cliente o comunicar un movimiento y otra muy distinta prohibir la operación., ya que el dinero sigue siendo accesible.

El límite de 1.000 euros no es para retiradas

Otro punto donde suele haber confusión es el famoso límite de los 1.000 euros. Muchas personas creen que no pueden sacar o ingresar más de esa cantidad en efectivo, pero no es así dado que ese límite se refiere exclusivamente a pagos en efectivo en determinadas circunstancias. En concreto, cuando en la operación interviene un empresario o profesional, no se puede pagar en metálico una cantidad igual o superior a 1.000 euros.

Es decir, afecta a transacciones económicas, no a movimientos bancarios. Sacar dinero del cajero, ingresarlo en una cuenta o mover efectivo dentro del banco no entra dentro de esa restricción. Además, existen excepciones. Por ejemplo, cuando quien paga es una persona física sin domicilio fiscal en España y no actúa como empresario, el límite sube hasta los 10.000 euros. También conviene recordar que esta limitación no se aplica a operaciones realizadas directamente con entidades de crédito. Es decir, ingresar o retirar dinero en el banco queda fuera de ese tope.

Qué pasa si se incumple la normativa

En el caso de los pagos en efectivo que superan los límites legales, la normativa sí establece consecuencias claras. Se trata de una infracción considerada grave. La sanción consiste en una multa del 25% del importe pagado en metálico. Y lo relevante aquí es que puede afectar tanto a quien paga como a quien recibe el dinero. Este tipo de medidas buscan reducir el uso del efectivo en operaciones donde podría facilitarse el fraude fiscal. No afectan a la disponibilidad del dinero, pero sí a cómo se utiliza en determinadas transacciones.

Visto en conjunto, lo que hace la normativa es reforzar el control sobre el dinero en efectivo, pero sin prohibir su uso. Los bancos actúan como intermediarios en ese sistema de control, comunicando determinadas operaciones a Hacienda cuando superan ciertos importes, siendo esto una forma de dar trazabilidad a los movimientos, no de impedirlos. Por eso, aunque a veces se perciba como una limitación, en realidad no hay cambios que impidan sacar o ingresar dinero con normalidad. Lo que sí existe es un mayor seguimiento de ciertas operaciones.

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