Economía
Sector financiero

La banca española descarta fusiones hasta 2025: «Nadie tiene presión por vender»

  • Eduardo Segovia
  • Corresponsal de banca y empresas. Doctor y Master en Información Económica. Pasó por El Confidencial y dirigió Bolsamanía. Autor de ‘De los Borbones a los Botines’.

La banca española descarta nuevas fusiones de relevancia al menos en lo que queda de año, según aseguran altos directivos del sector financiero. Los motivos son que ya hay un grado muy alto de concentración tras la última oleada de fusiones (Santander-Popular, CaixaBank-Bankia, Unicaja-Liberbank) y, sobre todo, que «nadie tiene presión por vender».

«Las fusiones se producen cuando las cosas van mal, que es cuando la gente tiene presión por vender, no cuando van bien. Por eso las últimas se hicieron cuando los tipos de interés eran negativos y los bancos no ganaban dinero; y las anteriores, cuando la crisis financiera y el hundimiento inmobiliario», explica uno de estos directivos.

«Pero ahora la situación es la opuesta: todo el mundo tiene niveles elevados de capital, liquidez y rentabilidad, así que nadie está presionado para vender. Y si nadie quiere vender, es imposible comprar porque habría que pagar unos precios inasumibles», añade. Asimismo, destaca que la banca ha hecho fuertes reestructuraciones (normalmente mediante EREs) y las entidades no necesitan fusiones para mejorar su eficiencia.

Sabadell, protagonista

La única fusión que ha estado encima de la mesa este año fue la de Banco Sabadell y Unicaja, como adelantó OKDIARIO, que estaba justificada por la guerra de poder en la entidad andaluza entre el bando malagueño y el procedente de Liberbank. Sin embargo, tampoco llegó a negociarse formalmente por las fuertes pérdidas latentes de Unicaja en deuda pública que Sabadell tendría que aflorar en caso de quedarse con ella.

Además, las fuentes consultadas explican que «el Sabadell no obtendría grandes sinergias con Unicaja, no serían suficientes para justificar pagar una prima. Y además, reduciría su rentabilidad porque Unicaja es mucho menos rentable que Sabadell».

UBS analizó la operación y concluyó que «los números no son atractivos»: «Nuestra primera mirada a los números no apunta a una operación atractiva para Sabadell, y los principales motivos serían estratégicos relacionados con el tamaño, el mix geográfico o la falta de opciones alternativas». En términos parecidos se ha expresado Barclays recientemente.

Precisamente, el Sabadell también puede protagonizar otra operación que se comenta recurrentemente en el mercado: la venta del británico TSB. El presidente del banco catalán, Josep Oliu, aseguró el lunes que no está sobre la mesa dicha desinversión y que esta filial tendrá unos resultados estables en 2024 y que mejorarán mucho a partir de 2025.

«Los bancos en Reino Unido cotizan con un coste del capital implícito del 18%, nadie va a comprar con esos múltiplos. Pero no se espera que este nivel se mantenga en el futuro, así que en los próximos años sí podrían plantearse la venta», explica otro de los directivos citados. El coste de capital es la rentabilidad teórica que tiene que ofrecer un banco a los inversores para que compren sus acciones.

Pocas opciones

Más allá del Sabadell y de Unicaja, tampoco hay muchas fusiones potenciales en la banca. Por el lado comprador, los tres grandes -CaixaBank, Santander y BBVA- tendrían problemas de competencia si realizan algún movimiento; en especial CaixaBank, que tiene cuotas de mercado de entre el 30% y el 40% en muchas provincias españoles.

Por el lado vendedor, tampoco hay otros posibles objetivos fáciles. El único cotizado que queda, Bankinter, es «incomprable» por el férreo control que mantiene Jaime Botín sobre el accionariado. Los demás no cotizan en Bolsa, lo cual complica mucho cualquier operación.

Además, Ibercaja y Kutxabank están muy contentos con su situación independiente actual y las fundaciones que los controlan no tienen ninguna intención de vender; algo que además tiene un trasfondo político en el caso de la entidad vasca, controlada tradicionalmente por el PNV y cuya situación puede cambiar en las próximas elecciones autonómicas.

Queda Abanca, en manos del venezolano Juan Carlos Escotet, que hasta ahora ha estado más en posición compradora y que se ha convertido en el gran canalizador del dinero de los altos patrimonios de ese país hacia España.

Sí hay mucho margen de consolidación en las cajas rurales, otro tema recurrente al que nadie se ha atrevido a meter mano hasta ahora. Puede que el nuevo gobernador o gobernadora del Banco de España se decida por fin a acometer este proceso, que en teoría se ordenaría en torno a los dos grandes grupos actuales del sector: Cajamar y Globalcaja.