AstraZeneca amenaza con retrasar nuevos medicamentos en Europa y priorizar el mercado de EEUU
El director de AstraZeneca advierte que el grupo podría retener nuevos medicamentos en Europa
El sector farmacéutico europeo lleva años denunciando una pérdida progresiva de competitividad frente a Estados Unidos y, más recientemente, frente a China.
Las compañías critican la presión sobre los precios de los medicamentos, los largos procesos regulatorios, la creciente burocracia y unos niveles de inversión pública en innovación muy inferiores a los del mercado estadounidense.
En este contexto, el consejero delegado de AstraZeneca, Pascal Soriot, ha elevado el tono al asegurar que la farmacéutica podría retrasar el lanzamiento de nuevos tratamientos en Europa si no obtiene mejores condiciones de reembolso y precios, en un momento en que la presión de Washington para rebajar el coste de los medicamentos amenaza con hacer aún menos rentable el mercado europeo.
Sin embargo esta noticia llega meses después de que España ya manifestase sus preocupaciones en lo relevante al sector farmacéutico. En marzo, la Asociación Española de Medicamentos Genéricos (AESEG) reclamó una reforma urgente del sistema de precios y alertó del estancamiento en la llegada de nuevos medicamentos al mercado español.
Una situación que se vincula a la necesidad de reforzar la autonomía estratégica y la competitividad farmacéutica de Europa. Ahora, ese discurso pesa más tras la amenaza de AstraZeneca, que está estrechamente ligada a la nueva política farmacéutica de Donald Trump.
Trump en medio de la amenaza
Un informe publicado en mayo por la Casa Blanca reveló que 17 grandes laboratorios han suscrito acuerdos de «Nación Más Favorecida» (MFN), que vinculan los precios de los medicamentos en Estados Unidos a los cobrados en otros mercados desarrollados.
El propio documento admite que el objetivo es reducir los precios estadounidenses ejerciendo presión para que aumenten en Europa y otros países ricos, una perspectiva que está llevando a las farmacéuticas a replantearse dónde y cuándo lanzar sus nuevos tratamientos.
Esto es precisamente lo que preocupa a AstraZeneca. Si, por ejemplo, vende un nuevo fármaco barato en España, ese precio puede convertirse en referencia para el mercado estadounidense, donde obtiene gran parte de sus beneficios.
Además Soriot ha señalado que “no tiene otra opción” a lo que ha añadido: «Tengo que cuidar de los pacientes, pero también de nuestros accionistas y de generar ingresos suficientes para poder reinvertir en nuestro I+D e invertir en nuevos medicamentos».
Soriot destacó que AstraZeneca genera alrededor del 45% de sus ingresos en EE.UU., frente a aproximadamente el 2% en cada uno de los mercados del Reino Unido, Francia y España.
Especulaciones de salida
Las declaraciones de Soriot llegaron además en un momento especialmente simbólico para la compañía. El directivo acababa de tocar la campana de apertura de la Bolsa de Nueva York para celebrar la cotización directa de AstraZeneca en el mercado estadounidense, completada en febrero.
El movimiento ha alimentado las especulaciones sobre una posible salida futura de la farmacéutica de la Bolsa de Londres, una interpretación que Soriot rechazó de plano.
Tras el anuncio las acciones de AstraZeneca cerraron el viernes en Londres con una subida del 2.2%, situándose en 13,856.00 peniques.
Soriot insistió en que la empresa mantiene su compromiso con el Reino Unido. «La gente debería verlo no como algo negativo, sino como algo positivo. Si nuestra empresa tiene más éxito, el Reino Unido también lo tendrá, porque damos empleo a mucha gente y tenemos un gran centro de I+D en Cambridge», afirmó.