El cava extremeño superará todos los récords de ventas gracias al boicot al espumoso catalán

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La guerra del cava se resolverá antes de que acabe el año: Agricultura decidirá si amplia las plantaciones antes del último brindis (Foto:iStock)
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El cava extremeño cada está más fuerte, en gran medida gracias al boicot al espumoso catalán que las mismas bodegas de la región reconocen notar. En 2017, aunque aún no hay datos oficiales, se volvió a superar la demanda del año anterior en cerca de un millón de botellas vendidas en Extremadura, hasta las 6 millones de botellas según fuentes del sector. Un nuevo récord que hace que la guerra por liderar la carrera del cava esté cada año más igualada.

Almendralejo, único único municipio extremeño autorizado para producir cava dentro de la denominación de origen protegida (DOP), es el nido en el que nacen todas y cada una de las millones de botellas que se fabrican cada año en la región, que ha pasado de las 350 hectáreas destinadas a la producción de cava a las casi 1.400.

Según medios locales, la uva de los profesionales del cava se ha pagado hasta un 80% más cara que a los que trabajan variedades no aptas para hacer espumoso, lo que da buena muestra del buen recorrido que se espera del sector.

El boicot al cava ha afectado considerablemente a los productores catalanes de la bebida tradicional de CataluñaOKDIARIO se ya se desplazó hasta la región de Penedés -la zona en la que más bodegas de cava existen en toda la región- para comprobar cómo están atravesando la deriva independentista aquellos que viven de la venta de cava.

En general, los dueños de las bodegas saben perfectamente a qué se enfrentan en caso de seguir adelante con la deriva independentista. Sin embargo, reconocen que el boicot por parte del resto de España “ya empezó hace cuatro años”. Los productores de cava reconocen tener “miedo”, y más teniendo en cuenta que “el vino y el cava son producto de segunda necesidad”.

La mayor parte de los bodegueros consultados reconocen estar vendiendo poco a España, en torno a un 15% de cuota. Y, preguntados sobre si ven amenazados sus negocios, reconocen que sí porque “la gente tiene miedo” y “no va a comprar”.

Sobre los aranceles que se impondrían en una hipotética Cataluña independiente, los productores de cava son conscientes de que “el cava y el vino son mucha exportación”. Entonces, “si quieren ponerte trabas porque estás fuera de la Unión Europea… Pues, es complicado“.

En España yo creo que nadie va a comprar producto catalán. A no ser que tengamos algunos clientes que son amigos. Pero, claro, estos son distribuidores, entonces, los distribuidores luego venden en tiendas y… la gente que es muy de España, pues van a decir: ‘Esto no lo compramos’. Es normal“, explica uno de los productores, que reconoce que aunque la deriva se acabe “el boicot va a estar ahí”.

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