Hace dos semanas que Harry Kane ganó el Balón de Oro y frustró otro año más el deseo de Kylian Mbappé de hacerse con el trofeo individual más prestigioso del mundo. Apenas 28 puntos le separaron al francés del éxito de levantar el trofeo en Londres. Un jarro de agua fría del que no quiso pronunciarse y superó desde dentro, con su círculo cercano, y del que ya se ha olvidado para centrarse en ganar títulos con el Real Madrid. Ahora se marcha al parón de selecciones para reencontrarse con Zinedine Zidane, que reconoció que se vivió una injusticia con el trofeo.
El seleccionador de Francia es una persona muy cercana a Kylian desde su etapa en el Mónaco. Aunque no le pudo entrenar en el Santiago Bernabéu, desde después del Mundial asumió el cargo de ser su entrenador con el conjunto nacional. Un premio que tan solo han podido disfrutar un partido en el parón del pasado mes de octubre cuando Mbappé se lesionó contra Turquía. A partir de la próxima semana se reencontrarán: «Estoy seguro de que Mbappé estará contento de volver a vestir la camiseta de la selección francesa. Durante mi primer partido como seleccionador, marcó y justo tuvo que regresar por lesión. Quería seguir concentrado con nosotros, pero no fue posible. Es un jugador que sigo bastante. Hay que prestarle mucha atención», comentó.
Pero cuando le preguntaron sobre cómo vivió que Kylian no ganase el Balón de Oro, Zidane fue sincero: «Todo el mundo tiene sus preferencias sobre el ganador. Terminó segundo, hay simplemente que aceptar los resultados. Mbappé estaba decepcionado, porque merecía ganar el Balón de Oro, eso seguro», comentó en una entrevista para Telefoot. El próximo 12 de noviembre se enfrentará a Italia y el domingo 15 contra Turquía, partidos correspondientes a la Liga de Naciones. Dos citas que el Real Madrid vigilará de cerca para evitar que vuelva con molestias como la última vez.