Champions: Bayern Múnich-Real Madrid

El Madrid cae con honor

El Real Madrid perdió 4-3 ante el Bayern y cayó eliminado de la Champions en un gran partido

Güler con un doblete y Mbappé, que firmó un partidazo, fueron los mejores en el equipo de Arbeloa, que nunca le perdió la cara al partido

Camavinga, que se autoexpulsó en el 87, eliminó a su equipo y firmó su sentencia en el Real Madrid

bayern real madrid
El Real Madrid cayó 4-3 ante el Bayern de Múnich.

El Real Madrid cayó de la Copa de Europa, de su Copa de Europa, y lo hizo con todos los honores. Compitió y no le perdió nunca la cara al todopoderoso Bayern y acabó eliminado víctima de la torpeza de un Camavinga que cavó su propia tumba en el Madrid y de un portero, Lunin, que sencillamente no da el nivel. Güler con un doblete y Mbappé con un partidazo y un gol dieron esperanzas al equipo de Arbeloa pero Pavlovic, Harry Kane y Luis Díaz arruinaron las opciones madridistas de meterse en semifinales.

Arbeloa se la jugó sin Camavinga. El francés, desnortado y fallón como el ministro de Transportes, pagó con la suplencia sus últimas tropelías. Sus deméritos y la ausencia por sanción de Tchouaméni provocaron un movimiento sísmico en el ya de por sí endeble centro del campo del Real Madrid. Fede Valverde desvestía la banda derecha para pasar al mediocentro, su oficio primigenio para el que tiene físico pero le falta pie. A su lado Güler trataba de imponer su talento a la insoportable levedad de su cuerpecito. Luego, a la diestra Brahim, pequeño y talentoso, y a la siniestra Bellingham, buscando desesperadamente cualquier tiempo pasado.

En defensa para medirse al Bayern Arbeloa desempolvaba a Mendy, recién salido del sarcófago como si fuera invocado más que convocado, y colocaba a la pareja de centrales Militao-Rüdiger como en los viejos tiempos, así que dejaba 110 millones de euros gastado este verano en defensas en el banquillo al sentar a Huijsen y Carreras. Como dice el anuncio del Danacol, poca broma. Y con los citados (y miedito Lunin de portero), más Vinicius y Mbappé, pues ya estaría el once del Real Madrid. Una alineación histórica con once jugadores no seleccionables por España.

Enfrente el Bayern puso a los once del Bernabéu que ya acojonan por sí solos. Ahí estaba su Neuer de portero y su Harry Kane de delantero. Y entre medias pues peloteros como Kimmich, extremos venenosos como Luis Díaz o el imparable Olise, el jugador más determinante de esta Champions. Menos broma todavía. Rugía el Allianz en los minutos previos a arrancar el partido porque a estos bávaros el Real Madrid les excita.

Antes de que echara a rodar la pelota el Allianz guardó un respetuosísimo y estremecedor minuto de silencio por Santamaría. Y luego empezó el lío. El lío pero del gordo el que se hizo Manuel Neuer a los 35 segundos. El portero del Bayern decidió darle emoción a la eliminatoria al regalar a Arda Güler un pase ante la presión de Vinicius. El turco, con la portería vacía, la metió de primeras y puso un inesperadísimo 0-1 en el electrónico del Allianz.

Regalo de Neuer

Con la eliminatoria empatada de salida el Real Madrid se animó a presionar. El Bayern se quedó tocado por el sopapo en forma de gol, pero les duró poco. Se pusieron a cargar el área de Lunin y hundieron a los de Arbeloa. Tanto que, en su primer córner, los de Kompany igualaron el partido. Fue gracias precisamente al defectuoso portero del Madrid, que se metió incluso dentro de la portería y no salió a por una pelota cerrada y fácil. Pavlovic le remató sobre la línea y en su propia cara. Pues nada, una más del ucraniano, que ya la lio en el Bernabéu y volvía a fallar en el Allianz.

Pues nada. Regalo por regalo. Ahora era el Real Madrid el que las pasaba moradas. En el 14 Militao corrigió su propia liada y se echó a los pies de Olise dentro del área para evitar males mayores. La pelota era del Bayern y los de Arbeloa se dedicaban a perseguir sombras. En el 17 por fin apareció Mbappé con un desmarque, nacido de fuera de juego, que acabó con un disparo fuera. Repitió acción dos minutos después con el mismo resultado: buen desmarque y mal remate.

En el otro lado del área Upamecano se merendaba a Vinicius, de nuevo desdibujado. Sin noticias de las dos estrellas del Real Madrid. Tampoco de la tercera, Bellingham, más pendiente de perseguir a los jugadores del Bayern que de jugar. Córner a córner los alemanes nos atosigaban. Lunin era un manojo de nervios aunque metió una buena mano a Kimmich en el 26.

Lunin es un flan

Pero entonces volvió a aparecer la zurda prodigiosa de Arda Güler. Fue en una falta desde el semicírculo del área que buscó bien Brahim. El turco la botó con maestría y Neuer, que llegó a tocar la pelota junto a la escuadra, no fue capaz de sacarla porque anduvo lento. Todos sus compañeros se abalanzaron sobre el turco como una horda de marujas en las rebajas.

El Real Madrid volvía a aferrarse a la eliminatoria mientras esperaba la aparición mariana de sus estrellas. No hubo tal. Sí apareció la rutilante figura de Harry Kane en el área, mal defendido por Militao y Trent, que se comieron el arrastre de Luis Díaz. No perdonó el inglés, que con estilo y calidad la puso al lado contrario al que se había tirado Lunin. Pues nada. Otra vez partido nuevo.

Militao, al que Kane estaba volviendo loco, fue amonestado por darle lo suyo al inglés. Perdonaría después Vinicius, que tuvo una buena carrera pero que se topó con el larguero en su disparo. Era el 41 y fue el aviso de lo que vendría después. Fue una contra que aceleró Vinicius por la banda izquierda, levantó bien la cabeza y asistió a Mbappé, que corrió por el carril central como un guepardo y esta vez no perdonó ante Neuer al que batió entre las piernas. Otro párrafo, otro partido. De nuevo el Real Madrid se ganaba la prórroga. Y con ese parcial de 2-3 nos fuimos al descanso.

En el entreacto metió Kompany a Alphonso Davies, otrora objetivo del Real Madrid, por el amonestado Stanisic. En el primer minuto casi marca Luis Díaz, cuyo disparo se topó con Bellingham dentro del área. En cada córner los madridistas perdían un año de vida ante la inseguridad de su portero. En el lado opuesto estaba un Mendy sencillamente infranqueable.

Aparece Mbappé

Avisó de nuevo Mbappé en el 54 después de un maravilloso centro de Trent desde la derecha. La media volea del francés dentro del área le salió fuerte pero centrada. Esta vez Neuer sí metió una mano fuerte y salvadora. Comenzó a apretar el Real Madrid, que se veía con opciones de clasificarse. Arbeloa decidió meter entonces a Camavinga por Brahim. Fede Valverde pasaba a la banda derecha. También movió ficha el Bayern: Musiala por Gnabry.

Perdonó Luis Díaz en el 60 después de una pérdida de Camavinga nada más salir. Abortó el peligro Trent, que estaba completando un partido notable. Mbappé decidió entonces echarse al Real Madrid a la espalda y todas las jugadas de ataque pasaban por él. En el 66 asistió en la frontal a Fede Valverde cuyo disparo atrapó abajo Neuer.

Lunin en el 66 despejó a mano cambiada un disparo desde fuera del área de Olise. El partido era un tiroteo en un salón de una película del oeste. Otra vez Mbappé en el 71 destrozó a Tah y se la dio para que Vinicius hiciera el cuarto, pero el brasileño se remató a su propio pie. Eso por no hablar que se la quitó a Bellingham.

En el intercambio de golpes le tocó a Upamecano, otra vez en el juego aéreo, tener la suya en el 74. Por suerte para el Real Madrid la echó arriba. Luego Olise buscó el tanto con un disparo que lamió por fuera el travesaño de Güler. Los blancos empezaban a sufrir. Algunos jugadores, como Bellingham y Mendy, mostraban evidentes síntomas de andar muy justos.

Fue entonces cuando Camavinga, que había sido amonestado casi nada más salir, hizo una falta en la presión que fue juzgada por Vincic con demasiada severidad. Pero luego el francés protagonizó una de sus camavingadas, cogió la pelota con las manos como para ganar tiempo y el árbitro le sacó la segunda, así que dejó a su equipo con diez en las postrimerías del partido.

Ahí se terminó todo. Replegó el Real Madrid en busca de llegar vivo a la prórroga pero Luis Díaz cogió una pelota en la frontal, sacó un disparo venenoso que tocó en Militao y se la comió Lunin. Ahí se terminó todo. El cuarto gol de Olise ya sólo servía para que el Madrid sellara su eliminación de la Champions como lo hacen los grandes. Cayó, sí, pero cayó con honor.

De la reconstrucción del equipo ya hablaremos otro día.

 

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