«Militao y Bellingham serán titulares contra el Girona», aseguraba Álvaro Arbeloa en la previa del encuentro que enfrenta a los blancos con el conjunto catalán en el estadio Santiago Bernabéu. El inglés, tras no jugar nada con Inglaterra en el parón, ya tuvo minutos tanto contra el Mallorca, donde se le vio falto de ritmo, como frente al Bayern, donde estuvo francamente mejor, regresará al once contra los de Míchel y que nadie dude que comenzará de inicio el duelo que enfrentará a los blancos con los bávaros el próximo miércoles en el Allianz Arena.
«Es un jugador que ha estado mucho tiempo fuera. No es que a mí me apetezca dejarle en el banquillo. No soy sospechoso con él y la confianza que tengo. Hemos hablado mucho de cómo debería ser la vuelta al equipo y de recuperar su mejor nivel de manera progresiva. Es algo lógico y ojalá hubiera podido jugar con Bellingham 90 minutos desde que soy entrenador», afirmaba el salmantino tras el partido ante el Bayern.
Jude Bellingham regresa para quedarse en el once titular. Que nadie lo dude. No hay debate: el inglés ya está totalmente recuperado de su lesión y ahora comenzará a jugar de inicio encuentro tras encuentro. Arbeloa sabe que antes o después se iba a tener que enfrentar a esta situación, teniendo siempre claro que el británico iba a tener su sitio. Ahora deberá decidir a quién saca del once. Thiago Pitarch o Arda Güler serán los damnificados, aunque para el duelo contra el Bayern el canterano es el que apunta al banquillo.
Recuperar a Bellingham
Bellingham tiene que ser un jugador importante en el Real Madrid de Arbeloa. El gran reto que tiene el salmantino de cara al Allianz es conseguir que el inglés sea ese jugador determinante que se vio en sus primeros meses como madridista. Y es que, cuando Jude está bien, aporta llegada, pero también pausa. Tiene ese instinto para pisar el área en el momento exacto, pero al mismo tiempo entiende cuándo el partido necesita respirar. Es físico, dominante en duelos, pero también fino con balón. No es solo talento, es lectura de juego. Y eso, en este Real Madrid, vale oro.
Arbeloa sabe que es una pieza clave. Le puede utilizar como mediapunta, como interior o incluso como falso nueve en determinados tramos. Además, tiene algo que no se entrena: personalidad. No se esconde, no se borra. Asume galones como si llevara diez años en el club. Lidera desde el juego y desde la actitud.