Fernando Alonso vislumbra un oasis en el desierto
El piloto español sabe que si los pronósticos de Aston Martin se cumplen sólo le queda un fin de semana de calvario
Hasta ahora, el asturiano llega a los circuitos con la certeza de que ni siquiera aspira a puntuar
Pero las esperadas mejoras de la escudería, programadas para Hungría, pondrían fin a su amargo comienzo de temporada

Fernando Alonso lleva semanas vislumbrando un oasis en el desierto que atraviesa en este comienzo de Mundial de 2026. Aunque realmente su actitud nunca ha sido la de un piloto que conduce el peor coche de la parrilla y, con diferencia, uno de los más malos de la historia de la Fórmula 1, el español es consciente de que, si los pronósticos de Aston Martin se cumplen, sólo le quedaría un fin de semana de calvario.
Sería el próximo, en el Gran Premio de Bélgica, porque las esperadas mejoras de la escudería están programadas para Hungría, una semana después (24-26 de julio). Si la subida de rendimiento es real y Aston Martin recorta esos dos segundos, Alonso podría tener un monoplaza más igualado a los del resto de la zona media y su intacta magia al volante le daría un plus de calidad para terminar la temporada con una sonrisa y resultados más alentadores de cara al futuro.
La mediocridad del AMR26, un coche difícil de pilotar, con problemas manifiestos en el motor Honda, en la caja de cambios y en el chasis, provoca que Alonso llegue a los circuitos con la certeza de que ni siquiera aspira a puntuar. Eso, sin dejar de causarle frustración, ha hecho que en las últimas semanas refuerce más si cabe su discurso de unión con el equipo inglés, pese a que este le haya entregado el peor monoplaza de su carrera en la F1.
El asturiano tiene fe ciega en el plan de Adrian Newey, quien sin dejar de lado el ‘humo’ clásico del Gran Circo, siempre habló de un bólido en el que la importancia residía en su desarrollo, no en la versión inicial. Sin embargo, esta ha sido tan deficiente que no ha dejado competir a Alonso por más que evitar la última posición o batirse con su propio compañero, Lance Stroll.
Fin al calvario de Alonso
Una realidad muy triste que, si todo sale como espera Aston Martin, terminará en Spa, donde también sufrirán. Alonso vio visos de mejora en la consistencia de sus vueltas de clasificación tanto en Austria como en Silverstone, mientras que la fiabilidad del motor es mayor, habiendo finalizado esas dos últimas carreras.
El asturiano espera Hungría como agua de mayo, porque además la llegada de mejoras coincide con un punto clave del campeonato. Al tratarse de la última cita antes del parón veraniego de tres semanas, en el que las fábricas cierran, tanto para bien como para mal servirá a Alonso a la hora de tomar una decisión en cuanto a su futuro.
Si sale cruz y las mejoras no funcionan en el Aston Martin, es muy probable que Alonso se replantee seriamente su situación. La escudería quiere que siga, pero Fernando piensa que 2026 puede ser su último año en la F1, como ha trasladado en algunas ocasiones. También podría aceptar la oferta de alguna otra escudería. Pero si sale cara, el asturiano afrontaría las vacaciones con el deseo de volver a los circuitos cuanto antes a confirmar el ascenso del AMR26. Es lo que todos queremos.