‘Coutinhazo’ marca de la casa para comenzar la humillación a Argentina

Philippe Coutinho sigue demostrando los motivos por los que tiene enamorado a Zinedine Zidane y por los que es uno de los jugadores de lo que va de temporada. El jugador del Liverpool, a pesar de no tener una presencia continuada en el juego, anotó el primer gol –golazo– del partido histórico en el que Brasil destrozó a Argentina, dejándola con un pie fuera del próximo Mundial.
Compartir un puesto en el once titular de Brasil con Neymar supone para Coutinho verse desplazado al carril que menos le beneficia, el derecho. Tité es consciente de la calidad del jugador del Liverpool, pero también sabe que Neymar es el líder y que debe partir desde el perfil izquierdo hacia un centro despejado.
Esta medida, hasta encontrar mejor cabida entre los atacantes, impide que Coutinho entre tanto en juego, y sobre todo, que desequilibre con su eléctrico regate en dirección a portería. Los aficionados del Real Madrid que sueñan con verle de blanco ya saben cual es la kryptonita en términos de posición de Philippe, pero también han podido comprobar que, a pesar de eso, el Coutinhazo siempre está abierto para decantar un partido.
Tras 25 minutos de tanteo, intensidad y miedo, el estadio de Belo Horizonte abrió sus ojos para observar la enésima obra de arte del mediapunta. En una de sus esporádicas escapadas a la banda izquierda, Coutinho se benefició del toque del otro crack carioca, Neymar, para recibir entre líneas, con espacio y muchas ganas de hacer daño Argentina.
Com vocês, Philippe Coutinho. pic.twitter.com/RFnfzJQrSy
— Futmais (@futmai5) 11 de noviembre de 2016
El instinto matador del pequeño brasileño se gestó en una espléndida conducción y explotó contra la red de Romero con un disparo en el que lo raro no fue que entrara por la escuadra, sino que no se descosiera el balón. Si no es golazo, no vale para Coutinho.
Con la herida abierta por el ’11’, Argentina comenzó a desquiciarse ante la Brasil de los mareos, la que tiene en Neymar, Coutinho y Gabriel Jesús como puñales que bailan samba para divertirse y provocar el K.O del rival, eterno en este caso.
El combinado albiceleste trató, tras el descanso, de hacerse con el peso del juego pero las continuas imprecisiones hicieron que Brasil pudiera marcar más goles a pesar del cómodo resultado que ya campaba en el marcador. Coutinho, al igual que sus otros dos compañeros del tridente, driblaba, se juntaba y jugaba con la defensa argentina, que solo podía pararles a base de palos. Posiblemente el del Liverpool fuera el menos activo, pero él ya había hecho su trabajo con el cañón que abrió la veda de la humillación a Argentina, y como tal, se marchó satisfecho a falta de cinco minutos del final.