Alcaraz regresa a la casilla de salida: otra desconexión para volver a encontrarse
Carlitos se enfrenta al mismo escenario que en 2025 cuando también fue eliminado prematuramente en Miami
El año pasado se marchó de vacaciones a Cancún tras caer eliminado y ganó siete títulos desde entonces
Necesita volver a despejar su mente para conectar de nuevo con su tenis
Una nube oscureció el porvenir de Alcaraz en Miami, otra vez. El remolino de dudas y frustración fue un déjà vu. De nuevo despedida en Miami y de nuevo en segunda ronda. Esta vez Korda actuó de Goffin y fue el verdugo de Alcaraz. El murciano nunca controló el partido, tampoco sus emociones, y explotó. «No puedo más. Me quiero ir a casa», bramó en pleno partido contra Korda. Se recrudece en Miami un curso que empezó de manera impecable, con dos títulos y pleno de partidos ganados hasta mediados de marzo. Ahora Alcaraz vuelve al diván, uno que conoce y del que sabe salir.
Sin trampa ni cartón. «Voy a pasar unos días relajándome con mi familia y mis amigos. Ahora mismo lo que tengo en mente es tomarme unos días libres, desconectar, recargar las pilas y estar listo y en buena forma para la temporada de tierra batida», aseguró. La seguridad de su discurso es propia de quien sabe el camino a recorrer. Lo transitó el curso pasado. También con Miami como casilla de salida y logró llegar a meta con ocho títulos, siete de ellos conquistados después de la desconexión postMiami. En 2025, en lugar de regresar a Murcia para preparar la gira de tierra batida, optó por resetear una semana en las playas de Cancún junto a su familia, sin raqueta en mano claro.
Fue duramente criticado por ello, más todavía cuando se ausentó del Mutua Madrid Open 2025 por molestias físicas. «Me tiraron mucho hate. Mucha gente, empezó a decir ‘¿Qué pasa con este tipo que acaba de perder en la primera ronda, y no entrenó, no fue a la pista y siguió practicando para ser mejor?’ Esa fue la clave, simplemente tener cinco, seis días libres, sin coger una raqueta, sin pisar la pista. Irme de vacaciones con mi familia, desconectar, pensar qué debería haber hecho mejor. Después de las vacaciones que pasé en Cancún con mi familia recuperé la alegría y empecé a disfrutar jugando al tenis de nuevo», ha desveló Alcaraz.
El murciano gana a su manera, esa tan criticada cuando publicó su documental. Se mostró transparente y enterró el arquetipo de tenista clásico basado en el éxito a través del sacrificio con sangre. La filosofía de Carlitos pasa por ganar disfrutando. Para él, la mayor victoria es ser feliz. Se expresa alegre y vacilón fuera de la pista y traslada esa teoría cuando tiene la raqueta en la mano. Como cuando en medio del caos en la final de Roland Garros 2025 se apuntó el tercer set, el primero que perdía Sinner en todo el torneo, y se llevó el dedo a la oreja. Era momento de divertirse. Show time.
Y fue cuando se soltó y le entraron las dejadas que antes le eran esquivas. Alcaraz necesita estar cómodo y tener sus parcelas de desconexión para mantener la concentración cuando empuña la raqueta. Y ese dejarse llevar, que lleva tiempo instalado en su mantra, le permitió alcanzar la plenitud con una fortaleza mental pocas veces o nunca vista en él hasta entonces. Alcaraz empieza de nuevo en Miami, como si nada hubiera cambiado en un año, pero vaya si lo ha hecho. Conoce el camino de vuelta. Eso es lo bueno.