Psicología

Según la OMS, los adultos de entre 30 y 40 años que siguen jugando a videojuegos están construyendo algo cuyos beneficios verán a los 70 años

Estas son las mejores películas basadas en videojuegos: ¡Tienes que verlas!
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Laura Mesonero
  • Laura Mesonero
  • Laura Mesonero Ortiz (Madrid, 2002) Periodista especializada en SEO editorial y desarrollo de audiencias digitales, con experiencia en medios nacionales de referencia como La Razón (Grupo Planeta), The Objective media y ahora en OkDiario. Experta en estrategia de contenidos orientada a Google Discover y Google Search. Perfil híbrido entre redacción, análisis de datos y visión estratégica.

A menudo, el uso de los videojuegos se ha asociado a consecuencias negativas como la falta de atención, la agresividad o el aislamiento social. Durante décadas, este argumento ha sido recurrente en familias, colegios e incluso entre políticos, sirviendo como motivo para limitar el tiempo frente a las pantallas.

Sin embargo, un nuevo estudio viene a cuestionar esta idea profundamente arraigada. Lejos de ser perjudiciales por norma general, los videojuegos podrían tener un efecto positivo que no se percibe a corto plazo, pero que cobra especial relevancia con el paso de los años.

Un beneficio que se construye con el juego y el paso del tiempo

Según datos respaldados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), los adultos de entre 30 y 40 años que continúan jugando a videojuegos están desarrollando una ventaja que no será visible hasta la vejez, concretamente a partir de los 70 años.
Este beneficio está relacionado con la estimulación constante del cerebro. Científicos apuntan a que, en un uso moderado, los videojuegos pueden contribuir al desarrollo de habilidades cognitivas clave.

Más allá del ocio: impacto en el cerebro

Diversos estudios han observado que los jugadores habituales tienden a mejorar capacidades como la atención, la percepción y la orientación espacial. Además, también se han identificado efectos positivos en la gestión del estrés y la ansiedad.
Pero el aspecto más relevante no está en el presente, sino en el futuro. Mantener esta actividad a lo largo de la vida adulta puede ayudar a entrenar el cerebro de forma continua, algo fundamental para prevenir el deterioro cognitivo asociado a la edad.

La clave está en el ‘envejecimiento activo’

La OMS ya apuntaba en 2002 que el llamado ‘envejecimiento activo’ es esencial para mantener una buena salud en edades avanzadas. Este concepto se basa en la idea de mantener el cuerpo y la mente en constante actividad para retrasar el deterioro del sistema nervioso.
En este contexto, los videojuegos se posicionan como una herramienta inesperada pero eficaz. Al requerir concentración, toma de decisiones y resolución de problemas, contribuyen a mantener el cerebro activo y en funcionamiento.

La reserva cognitiva: el gran aliado del futuro

Uno de los conceptos clave que explican este fenómeno es el de la ‘reserva cognitiva’. Se trata de la capacidad del cerebro para adaptarse y compensar posibles daños o deterioros con el paso del tiempo.
Al jugar de forma regular, los adultos estarían fortaleciendo esta reserva, lo que podría traducirse en una menor incidencia o retraso en la aparición de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer.

A pesar de estos hallazgos, los expertos insisten en que el equilibrio sigue siendo fundamental. El uso excesivo o poco saludable de videojuegos puede tener efectos negativos, como ocurre con cualquier otra actividad.
Sin embargo, la evidencia científica actual obliga a revisar el discurso tradicional. Lo que durante años se ha considerado una pérdida de tiempo podría, en realidad, estar contribuyendo a una mejor calidad de vida en el futuro.
Aunque todavía habrá que esperar décadas para contar con estudios concluyentes en personas mayores que hayan jugado toda su vida, las bases ya están sentadas.

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