La reflexion de John Locke, filósofo inglés del siglo XVII: «No hay doctrina ajena que en esto pueda superar a la propia experiencia»
Hay gente capaz de explicar cómo hacer algo, pero que realmente jamás se ha lanzado a hacerlo. Y es que lo verdaderamente difícil en la vida es pasar a la acción. El filósofo británico John Locke estaba convencido de que era ahí donde se diferenciaba a las personas.
Y eso se puede ver claramente en su frase «No hay doctrina ajena que en esto pueda superar a la propia experiencia», que nos permite atrevernos a tomar medidas a la vez que pedimos consejos.
Hay que tener claro que las enseñanzas que recibimos nos ayudan a empezar, pero al ponerlas en práctica encontramos detalles que antes habían pasado inadvertidos. También descubrimos qué habíamos entendido mal.
Qué significa la frase de John Locke sobre la experiencia
«No hay doctrina ajena que en esto pueda superar a la propia experiencia» significa darnos cuenta de que aceptar una idea porque la defiende alguien convincente es cómodo, pero no efectivo. Comprobar qué explica, dónde funciona y cuáles son sus límites nos exige más esfuerzo.
De hecho, esa lectura encaja perfectamente con la importancia que daba Locke a la experiencia en su filosofía. Como representante del empirismo, sostuvo que nuestras ideas proceden de la sensación y de la reflexión: de lo que percibimos y de la observación de las operaciones de nuestra propia mente.
Es decir, rechazaba que naciéramos con un repertorio de ideas innatas ya formado.
Llevado a la práctica, podemos aprender una receta de memoria y seguir sin saber reconocer el punto de una masa. Al cocinarla, observamos su textura, corregimos cantidades y entendemos mejor las instrucciones. La explicación adquiere un significado que no tenía cuando solo la habíamos leído.
Ahora bien, la experiencia propia también puede engañarnos. Que algo nos haya ocurrido una vez no demuestra que suceda siempre. Para aprender de ello hace falta comparar, escuchar otras experiencias y admitir que nuestra primera interpretación quizás fuera errónea.
Cómo aplicar la reflexión de John Locke en nuestra vida diaria
En líneas generales, la forma de aplicar este consejo es pasando tus conocimientos teóricos a la práctica y aceptar consejos al respecto para mejorar.
Por ejemplo, si queremos mejorar al hablar en público, podemos preparar una intervención breve, grabarla y escucharla después. Así detectaremos si hablamos demasiado deprisa, repetimos palabras o dejamos sin explicar una parte importante.
Al estudiar, leer varias veces una página puede hacer que nos resulte familiar, pero intentar explicarla sin mirar revela qué hemos comprendido. Las lagunas dejan de ser una impresión vaga y se convierten en preguntas que podemos resolver.
Qué convirtió al filósofo John Locke en uno de los grandes referentes del liberalismo
John Locke nació en Wrington, Somerset, en 1632 y murió en Essex en 1704. Fue un reputado filósofo y médico inglés, y está considerado uno de los grandes representantes del empirismo británico.
Su obra más conocida en teoría del conocimiento es Ensayo sobre el entendimiento humano, publicada en 1690. En ella rechazó la idea de que nacemos con conocimientos innatos y defendió que las ideas proceden de la experiencia.
Esa experiencia tenía dos grandes vías: la sensación, ligada al mundo exterior, y la reflexión, vinculada a lo que ocurre en la propia conciencia. Por eso su pensamiento resulta tan importante para entender la educación y la infancia.
Locke también tuvo un papel decisivo en la filosofía política. En Dos tratados sobre el gobierno civil defendió que los seres humanos poseen derechos naturales que el poder debe proteger, especialmente la vida, la libertad y la propiedad.
Justamente sus reflexiones políticas son las que lo convirtieron en uno de los padres del liberalismo clásico y del constitucionalismo moderno.