Frases para la Historia

La reflexión de Arthur Brooks, experto en felicidad: «A partir de los 40 años las personas se agotan porque la inteligencia fluida disminuye»

Arthur C. Brooks en un evento organizado por el Centro de Pensamiento Político y Liderazgo de la Universidad Estatal de Arizona (ASU) en el Jardín Botánico del Desierto de Phoenix, en 2017. Foto: Gage Skidmore vía Wikimedia Commons - CC BY-SA 2.0
Arthur C. Brooks en un evento organizado por el Centro de Pensamiento Político y Liderazgo de la Universidad Estatal de Arizona (ASU) en el Jardín Botánico del Desierto de Phoenix, en 2017. Foto: Gage Skidmore vía Wikimedia Commons - CC BY-SA 2.0
Aitana Pascual
  • Aitana Pascual
  • Aitana Pascual Cuesta (2001) es estudiante de Periodismo en la Universidad Francisco de Vitoria de Madrid desde el 2023. Escogió esta profesión por su gran vocación con la comunicación y la escritura. Hoy en día, tiene mucho interés por la historia, deportes y actualidad. Su principal objetivo es seguir formándose y aprender a contar los sucesos de forma clara y rigurosa.

Llegar a los 40 años puede traer cambios en la manera de trabajar, aprender y afrontar los problemas. Para Arthur C. Brooks, profesor de Harvard y especialista en bienestar y felicidad, parte de esa transformación se relaciona con la evolución de nuestras capacidades cognitivas. El experto distingue entre la inteligencia fluida, vinculada a resolver situaciones nuevas, y la inteligencia cristalizada, basada en los conocimientos acumulados. Comprender esta diferencia puede ayudar a afrontar el paso del tiempo sin interpretar cada dificultad como un fracaso personal.

La inteligencia fluida alcanza su máximo antes

La inteligencia fluida es la capacidad de razonar ante problemas nuevos, procesar información y encontrar soluciones sin depender tanto de los conocimientos adquiridos previamente. Arthur Brooks explica que estas habilidades suelen alcanzar su mejor momento en la adultez temprana y pueden disminuir progresivamente con la edad. En su libro From Strength to Strength, el profesor plantea que aferrarse a la misma forma de trabajar durante toda la vida puede generar frustración cuando cambian nuestras capacidades.

Esta evolución no significa que todas las personas pierdan rendimiento al cumplir 40 años ni que exista una fecha exacta en la que comience el agotamiento. La investigación sobre envejecimiento cognitivo muestra diferencias importantes entre individuos y entre habilidades. Algunas tareas pueden requerir más tiempo, mientras que otras se benefician de la práctica y de la experiencia acumulada.

La inteligencia cristalizada gana importancia

Frente a la inteligencia fluida, Arthur Brooks destaca la inteligencia cristalizada, relacionada con el vocabulario, los conocimientos y la capacidad de aplicar lo aprendido durante años. Estas habilidades suelen mantenerse estables durante buena parte de la vida adulta y, en determinados ámbitos, pueden seguir creciendo hasta edades avanzadas.

Un estudio publicado en 2022 analizó datos longitudinales y encontró que, en promedio, las capacidades fluidas disminuyen durante la adultez, mientras que las cristalizadas pueden aumentar hasta aproximadamente la séptima década de vida. No obstante, los investigadores también observaron diferencias individuales, ya que perder habilidades fluidas no garantiza ganar conocimientos o experiencia al mismo ritmo.

Por qué aparece la sensación de agotamiento

En su reflexión, Arthur Brooks señala que algunas personas sufren cuando intentan mantener el mismo ritmo profesional que tenían años atrás. Si antes destacaban por la rapidez, la innovación constante o la resolución inmediata de problemas, pueden sentirse frustradas cuando esas tareas requieren más esfuerzo.

El contexto también importa, ya que las responsabilidades familiares, la carga laboral, el estrés y la falta de descanso pueden contribuir al cansancio. Por eso, no sería correcto atribuir el agotamiento únicamente a la edad o a la inteligencia fluida. La propuesta del profesor consiste en revisar las prioridades y aprovechar mejor las fortalezas que aporta la experiencia.

Cambiar de etapa sin renunciar al éxito

La idea de Arthur Brooks no es resignarse a perder capacidades, sino adaptar la manera de medir el éxito. En lugar de competir siempre por ser el más rápido, una persona puede aportar valor mediante la capacidad de orientar a otros, reconocer patrones y tomar decisiones con perspectiva.

Su mensaje es especialmente relevante en una sociedad que suele asociar juventud con productividad. Cumplir años no elimina el talento ni impide aprender, ya que puede abrir una etapa diferente, en la que el conocimiento acumulado y la capacidad de transmitirlo se conviertan en fortalezas fundamentales.

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