Calor

¿Por qué 35 °C en Europa son más peligrosos que 50 °C en los países árabes? La explicación científica

Mapa de calor en España
Mapa de calor en España
Laura Mesonero
  • Laura Mesonero
  • Laura Mesonero Ortiz (Madrid, 2002) Periodista especializada en SEO editorial y desarrollo de audiencias digitales, con experiencia en medios nacionales de referencia como La Razón (Grupo Planeta), The Objective media y ahora en OkDiario. Experta en estrategia de contenidos orientada a Google Discover y Google Search. Perfil híbrido entre redacción, análisis de datos y visión estratégica.

Con la llegada del verano y las primeras olas de calor, los termómetros comienzan a rozar los 40 grados en buena parte de España. Las autoridades sanitarias recomiendan evitar salir de casa durante las horas centrales del día, algunas empresas recurren al teletrabajo y las calles quedan prácticamente desiertas hasta que cae el sol.

Sin embargo, mientras aquí temperaturas de 35 o 40 ºC ponen en alerta a la población, existen lugares como Arabia Saudí o Emiratos Árabes Unidos donde el mercurio supera con frecuencia los 50 grados y, aun así, la actividad continúa con relativa normalidad. 

La diferencia no está únicamente en la cifra que marca el termómetro. Los expertos explican que existen varios factores que hacen que 35 grados en España puedan resultar incluso más peligrosos para el organismo que 50 grados en un país desértico.   

La temperatura no es lo único que determina el riesgo

Aunque solemos utilizar los grados centígrados para medir la intensidad del calor, los especialistas recuerdan que el verdadero peligro lo marca el llamado estrés térmico, un concepto que tiene en cuenta cómo responde el cuerpo humano a las condiciones ambientales.

Este estrés térmico depende de varios elementos que actúan de forma conjunta:

  • La temperatura del aire.
  • La humedad.
  • La ventilación.
  • La radiación solar.
  • La capacidad del entorno para disipar el calor.

Por eso dos lugares con temperaturas muy diferentes pueden generar una sensación térmica y un riesgo para la salud completamente distintos.

La humedad es la gran responsable

Uno de los factores que más influye durante las olas de calor europeas es la humedad ambiental. Cuando el aire contiene mucha humedad, el sudor se evapora con mayor dificultad.

Y precisamente la evaporación del sudor es el principal mecanismo que utiliza el organismo para refrigerarse. 

Si el sudor permanece sobre la piel sin evaporarse, el cuerpo pierde capacidad para eliminar el exceso de calor y la temperatura corporal comienza a aumentar rápidamente, incrementando el riesgo de sufrir agotamiento por calor o incluso un golpe de calor.

Por este motivo, una jornada de 35 ºC con elevada humedad puede resultar mucho más sofocante que otra de 45 o incluso 50 ºC en un ambiente muy seco.

El diseño de las ciudades también influye

Otro aspecto que suele pasar desapercibido es la propia infraestructura.

Gran parte de las viviendas europeas fueron construidas pensando en conservar el calor durante el invierno y no en expulsarlo durante el verano. Esto provoca que, durante una ola de calor, muchos edificios acumulen temperaturas muy elevadas y tarden horas en enfriarse.  

A ello se suma que, en comparación con muchos países de Oriente Medio, el uso del aire acondicionado sigue siendo mucho menos habitual en numerosos hogares europeos. 

Como consecuencia, en ocasiones el interior de una vivienda puede alcanzar temperaturas incluso superiores a las del exterior, dificultando el descanso y aumentando el riesgo para personas mayores, niños o quienes padecen enfermedades crónicas.

¿Por qué 50 grados en Arabia no siempre resultan tan peligrosos?

Aunque pueda parecer contradictorio, gran parte de las regiones desérticas presentan un clima mucho más seco.

En estas condiciones, el sudor se evapora con rapidez y el organismo consigue refrigerarse de forma más eficiente.

Además, los países acostumbrados a convivir con temperaturas extremas llevan décadas adaptando tanto sus ciudades como sus hábitos de vida.

Es habitual encontrar:

  • Aire acondicionado prácticamente en todas las viviendas, oficinas y comercios.
  • Edificios diseñados para aislar del calor exterior.
  • Horarios laborales adaptados a las horas menos calurosas.
  • Espacios públicos climatizados.

Todo ello reduce considerablemente la exposición prolongada al calor extremo.

El calor en España se ve agravado por otros factores

Los especialistas recuerdan que las olas de calor no afectan igual a toda la población.

Las personas mayores, los niños pequeños, quienes padecen enfermedades cardiovasculares o respiratorias y quienes realizan actividad física al aire libre son especialmente vulnerables.

Además, la falta de hidratación, la exposición directa al sol y la ausencia de ventilación aumentan todavía más el riesgo de sufrir problemas relacionados con el calor.

Lo importante no es el número del termómetro

La comparación entre España y los países del Golfo demuestra que la peligrosidad del calor no depende únicamente de la temperatura máxima.

La humedad, la adaptación de las ciudades, la climatización de los edificios y las costumbres de la población influyen tanto o más que los propios grados.

Por eso, un día de 35 ºC durante una ola de calor en España puede convertirse en una situación de riesgo importante para la salud, mientras que temperaturas de 50 ºC en un entorno seco, preparado y climatizado pueden resultar, paradójicamente, más llevaderas para quienes viven allí de forma habitual.

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