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La psicología sugiere que las mujeres de 65 años que se tiñen el pelo no lo hacen por coquetería, sino para protegerse del edadismo social

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Mujeres con el pelo teñido. Foto: Freepik
  • Ana López Vera
  • Máster en Periodismo Deportivo. Pasé por medios como Diario AS y ABC de Sevilla. También colaboré con la Real Federación de Fútbol Andaluza.

Las canas suelen asociarse con la vejez y con el paso del tiempo, pero para muchas mujeres su significado va mucho más allá de una mera cuestión estética.

Una investigación sobre envejecimiento y apariencia apunta a que teñirse el cabello puede formar parte de las estrategias con las que algunas mujeres gestionan su apariencia frente al edadismo.

¿Por qué algunas mujeres mayores se tiñen el pelo?

Un estudio publicado en Ageing & Society en 2008 explica que las mujeres mayores afrontan normas de belleza que vinculan el atractivo femenino con la juventud.

Las mujeres mayores recurren a distintas prácticas de cuidado de la apariencia, entre ellas teñirse el pelo, maquillarse o cuidar la ropa. No todas lo hacen por las mismas razones: influyen la cultura, la historia personal, las relaciones sociales y la manera en que cada mujer interpreta su envejecimiento.

¿Qué tiene que ver el pelo teñido con el edadismo?

El edadismo consiste en atribuir características, capacidades o limitaciones a una persona por su edad. En el caso de las mujeres, puede combinarse con estereotipos relacionados con la apariencia física. Así, una mujer puede sentir que mostrar determinados signos de envejecimiento afecta a la forma en que los demás la perciben.

El analizó mediante entrevistas a 44 mujeres de entre 50 y 70 años sus experiencias con el envejecimiento y la apariencia.

Las autoras Laura Hurd Clarke y Meridith Griffin encontraron que las participantes relacionaban el cuidado estético, incluido el tinte del cabello, con la necesidad de combatir la invisibilidad social, conservar una imagen trabajada y afrontar situaciones de discriminación vinculadas con la edad.

El artículo también describe una tensión entre envejecer y seguir siendo socialmente visible. Para algunas participantes, mantener una apariencia juvenil no significaba simplemente querer parecer más atractivas, sino evitar que las señales visibles de la edad condicionaran la manera en que otras personas las trataban.

Teñirse el pelo a los 65 años: una decisión estética con dimensión social

La revisión científica no permite afirmar que todas las mujeres mayores se tiñan para protegerse del edadismo. No obstante, sí muestra que el cuidado de la apariencia puede desempeñar una función social y que el cabello constituye uno de los signos visibles mediante los que se interpreta la edad.

El estudio es importante porque vincula estas prácticas con el empleo, las relaciones personales y la percepción de invisibilidad.

Las mujeres entrevistadas señalaron distintos motivos para cuidar su apariencia: mantener la visibilidad, conservar una inversión personal desarrollada durante años, atraer o mantener una pareja y hacer frente al edadismo laboral.

El análisis advierte de que las experiencias de envejecimiento dependen del género y del entorno cultural. La apariencia no se interpreta de forma aislada, ya que intervienen las expectativas sociales sobre cómo debería verse una mujer mayor.

Por eso, teñirse el pelo puede ser, para algunas mujeres, una elección puramente estética. En cambio, para otras puede ser una forma de sentirse reconocibles, seguras o socialmente aceptadas.

La evidencia científica apunta a que detrás del tinte puede existir una relación compleja entre identidad, apariencia y edadismo, mucho más amplia que la simple coquetería.

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