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La psicología revela qué hay detrás de las personas que prefieren guardar silencio antes que discutir más allá del autocontrol

La psicología revela qué hay detrás de las personas que prefieren guardar silencio antes que discutir más allá del autocontrol
La psicología revela qué hay detrás de las personas que prefieren guardar silencio antes que discutir más allá del autocontrol

Ante situaciones de enfrentamiento o de enfado, la psicología dice que hay personas que optan por callarse. Prefieren no levantar la voz, no discutir y no explicar lo que sienten. La situación sigue y no parece escalar y todo sigue su curso, como si nada hubiera pasado.

Esto se podría entender como una señal de autocontrol. Desde fuera, se podría interpretar como una señal de alguien sereno, prudente y con pocas ganas de confrontar. Incluso en algunos casos, ese tipo de perfiles es valorado: evita tensiones y puede mantener una apariencia de calma. Sin embargo, a veces esa actitud no es fácil de entender.

El silencio puede darse en situaciones diferentes, bien sea por discusiones de pareja, desacuerdos laborales o por conflictos cotidianos. La psicología dice que en muchos casos responde a una estrategia de evitación: se trata de una forma de reducir el malestar a pesar de que el problema quede intacto.

También suele estar vinculado a estilos de apego. Rasgos como el ser agradable con todos, la búsqueda de armonía o el temor a dañar vínculos emocionales con otras personas empujan a ciertas personas a priorizar la paz a la autenticidad.

Psicología personas

Orígenes de este patrón

Este patrón puede tener varios orígenes según la psicología. Algunos lo aprendieron desde pequeños: que discutir era peligroso, que expresar su enfado podía suponer castigo o disentir podría poner en riesgo el afecto de los demás. Otros simplemente prefieren retirarse por ser situaciones como amenazantes o desbordantes.

Un estudio publicado en Psychological Science ha confirmado que muchas personas tienen miedo al conflicto y evitan desacuerdos incluso cuando les cuesta oportunidades o recursos. Aunque a veces sea negativo, el problema nace cuando la actitud deja de ser algo táctico y se vuelve automático ante cualquier fricción.

Por tanto, cuando una persona prefiere callarse antes de estar en un conflicto, la pregunta es qué podría perder si hablase. A veces se trata de calma o a veces de amor, pero la clave es entender que no siempre es serenidad.

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