El origen de la expresión “poner los cuernos”
Cuando decimos cornudos o “poner los cuernos” nos referimos a la persona a la que se le es infiel. Pero seguro que no sabemos de dónde viene esta expresión.
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Cuando decimos cornudos o “poner los cuernos” nos referimos a la persona a la que se le es infiel. Pero seguro que no sabemos de dónde viene esta expresión. Tiene diversos orígenes, pues hay varias teorías que identifican cuál podría ser su origen.
Por los vikingos, por los animales o bien en la realeza. Sea como sea, es una expresión que suena algo despectiva pero que perdura al pasar los años.
¿Los vikingos tienen la culpa?
Se dice que, entre vikingos, los jefes de cada aldea podían tener relaciones sexuales con cualquier mujer, incluso casadas, por derecho. Entonces era popular ver en la puerta de cada casa el casco tradicional vikingo para que todos supieran que en ese momento era mejor no molestar.
Pero hay quien atribuye la expresión a la Edad Media, donde también se colgaban cuernos en las puertas de las casas de quien estaba siendo infiel. Como esta acción era grave, los que arrojaban los cuernos eran multados o llevados a la cárcel.
Animal que no se ve los cuernos
Dicen que el cornudo es el que se entera último de que le están siendo infiel. Por tanto, otro origen de esta expresión es atribuido al animal que lleva cuernos y que no se los ve porque están encima de la cabeza.
Por la mitología griega
Otra versión del origen de esta expresión se debe a la mitológica. Pues la esposa del rey Minos, Pasifae, tuvo relaciones sexuales con el Toro de Creta y así engendraron al Minotauro. Y esto dio a entender que los cuernos fuera un símbolo de traición matrimonial y de infidelidad.
¿Una expresión española?
Hay más orígenes, pues otras personas establecen que el origen de la expresión es española y surgió en el siglo XVI. Al parecer, venía a representar que cuando se hablaba de carneros se hacía referencia a llamarle a uno tonto, por lo que si a una persona le ponían los cuernos era sinónimo de que le tomaban el pelo.
El demonio
Dentro del cristianismo, se asociaba la figura del demonio como algo muy malo (algo que perdura claro) y que era contrario a la castidad y fidelidad en el matrimonio. Y representaban esta figura siempre con pata de cabra y cuernos.
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