Ni en el frigorífico ni en el congelador: el mejor truco para conservar las castañas en casa y evitar que se pudran
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Las castañas son un alimento típico en toda España. Encontrarlas es fácil: están presente en mercadillos, calles y festividades tradicionales. Ricas en fibra, minerales y vitaminas, destacan por su versatilidad y por el placer que ofrecen recién asadas o incorporadas a guisos y postres. A pesar de su popularidad, conservar las castañas no siempre resulta sencillo.
Su contenido de agua es mayor que el de otros frutos secos, lo que acelera su deterioro si no se almacenan correctamente. Por eso, conocer los métodos adecuados para alargar su vida útil es esencial, sobre todo cuando se compran en cantidad o se recogen directamente del campo.
¿Cuál es el mejor método para conservar las castañas en casa?
Ni el frigorífico ni el congelador ofrecen la mejor solución a largo plazo. El método más eficaz y tradicional para conservar las castañas consiste en mantenerlas en un lugar seco, fresco y bien ventilado.
Una opción práctica es colocarlas en un recipiente de madera o una caja con agujeros, evitando el uso de bolsas de plástico. Esto permite la circulación del aire y previene la aparición de humedad, principal causa de que se pudran.
Otra técnica antigua, todavía utilizada en zonas rurales, es guardarlas entre capas de arena fina y seca. Basta con formar una primera capa de arena, añadir una de castañas y repetir el proceso hasta completar el recipiente.
Este método permite conservarlas durante hasta dos meses sin perder su textura ni su sabor.
Otros trucos para conservar las castañas por más tiempo
Aunque el almacenamiento en seco es el más recomendado, existen otras formas de conservar las castañas según el uso que se les quiera dar:
- Refrigeración: si se van a consumir pronto, pueden guardarse sin pelar en la nevera, dentro de un recipiente perforado o una bolsa con pequeños agujeros. De este modo, se mantendrán frescas durante unas tres o cuatro semanas.
- Congelación: para conservarlas más tiempo, conviene pelarlas y guardarlas en un recipiente hermético o envueltas en papel de aluminio. En estas condiciones, pueden durar varios meses, aunque su textura cambia ligeramente.
- Secado: el secado es un método tradicional que reduce el contenido de agua, alargando su vida útil durante meses. Las llamadas castañas pilongas se almacenan en lugares frescos y oscuros y se rehidratan antes de cocinarlas.
También existe un método de remojo que consiste en sumergir las castañas durante cuatro o cinco días, cambiando el agua cada jornada. Las que flotan deben desecharse, mientras que las que se hunden se secan bien y se guardan refrigeradas.
Cómo elegir las mejores castañas antes de guardarlas
Cabe aclarar que además de los trucos ya mencionados, el primer paso para conservar las castañas correctamente empieza en la compra. Deben tener la piel tersa y brillante, sin manchas ni grietas, y sentirse firmes al tacto. Si están duras, es señal de frescura; en cambio, si parecen huecas o blandas, probablemente ya estén pasadas.
Una vez seleccionadas, es recomendable retirar las que presenten moho o perforaciones, ya que podrían afectar al resto. Las castañas frescas pueden mantenerse en buen estado durante unas semanas si se manipulan con cuidado y se almacenan en el entorno adecuado.
Duración de las castañas frente a otros frutos secos
Las castañas tienen una vida útil más corta que otros frutos secos como las nueces, las almendras o las avellanas. Esto se debe a su mayor contenido de agua, lo que las hace más sensibles al moho y la descomposición.
Mientras que las almendras o avellanas pueden mantenerse en buen estado durante meses sin refrigeración, las castañas frescas rara vez superan un mes de conservación, incluso en frío.
En cambio, las castañas secas o congeladas pueden durar varios meses, aunque es aconsejable consumirlas antes de que pierdan calidad.
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