Truco casero

Las manchas amarillas en las almohadas desaparecen con un ingrediente: no es bicarbonato de sodio ni vinagre

Agua oxigenada
Agua oxigenada en pulverizador. (Imagen generada por IA)

Con el paso del tiempo y del uso que se le dé a las almohadas, es casi inevitable que se vayan volviendo de un tono amarillento. Existen diversas formas para tratar esta acumulación de fluidos corporales y humedad que las almohadas absorben por la noche.

El sudor y la saliva suelen ser los grandes culpables, pero hoy traemos un producto que nos ayudará a eliminar las manchas de forma sencilla. A diferencia de los trucos virales que obligan a mezclar productos, la ciencia demuestra que el agua oxigenada (peróxido de hidrógeno) por sí sola es un producto excelente para este cometido.

Agua oxigenada para limpiar almohadas

El agua oxigenada es un potente compuesto oxidante que destruye las moléculas orgánicas del sudor y la grasa corporal que provocan este tono amarillento. De hecho, los expertos en química explican que añadir bicarbonato resulta contraproducente, ya que vuelve la mezcla básica y reduce el poder blanqueador del peróxido.

La potencia del agua oxigenada es tanta que ofrece grandes beneficios en la limpieza de almohadas gracias a sus propiedades químicas:

  • Tiene un gran poder blanqueador, rompiendo los pigmentos amarillos del sudor sin dañar las fibras textiles como hace la lejía.
  • Destruye las bacterias que causan mal olor a humedad o el rancio en el tejido.
  • Tiene un factor desinfectante que elimina ácaros, hongos y bacterias.
  • No deja rastros tóxicos que nos puedan poner en peligro, como la lejía. No daña nuestra piel ni provoca alergias.

¿Cómo aplicar agua oxigenada a las almohadas?

  • Las almohadas lavables, se pueden añadir a la lavadora. Añade tu detergente habitual y media taza de agua oxigenada directamente al tambor. Programa un ciclo delicado a 40º.
  • Para las no lavables, introduce agua oxigenada líquida en un bote atomizador y pulveriza directamente sobre las manchas amarillas. Deja que actúe por 15 minutos. A continuación, pasa un paño ligeramente humedecido con agua para retirar los restos y presiona con una toalla seca.
  • A la hora de tender ambas, es imprescindible situarlas de forma horizontal y al sol. El sol potencia el efecto blanqueador y elimina cualquier rastro restante.

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