Reflexión

Iósif Stalin, político soviético: «Los líderes vienen y van, pero el pueblo permanece»

Molotov, Stalin y Voroshilov en 1937. Foto: Freepik
Molotov, Stalin y Voroshilov en 1937. Foto: Freepik
  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

El 29 de octubre de 1937, Iósif Stalin recibió en el Kremlin a un grupo de directivos y obreros estajanovistas de la industria del metal y del carbón de la Unión Soviética. Ante ese auditorio pronunció una de sus frases más citadas sobre el poder y las masas.

Los estajanovistas eran trabajadores que superaban con creces las cuotas de producción fijadas por el Estado. En aquel discurso, el dirigente soviético defendió que la confianza de la gente común valía más que cualquier cargo, y de esa reflexión salió la sentencia que hoy recogen las recopilaciones de frases célebres.

¿Qué quiso decir Iósif Stalin con «los líderes vienen y van, pero el pueblo permanece»?

La frase contrapone dos planos, ya que coloca a los dirigentes como figuras pasajeras y al pueblo como una fuerza duradera. Para Stalin, ningún gobernante resultaba imprescindible, mientras que la población continuaba su curso más allá de los nombres que ocupaban el poder.

«Los líderes vienen y van, pero el pueblo permanece. Solo el pueblo es inmortal; todo lo demás es efímero»,  Iósif Stalin.

Según el portal de citas Quote Park, la sentencia procede de aquel discurso de 1937. Stalin la vinculó a la confianza popular, ya que sostuvo que ese respaldo era el bien más valioso para quien ejercía el mando. El argumento era que los puestos cambiaban de manos, mientras que la relación con la población definía el rumbo de un país a largo plazo.

La versión más difundida de la frase incorpora la afirmación de que «solo el pueblo es inmortal», que remarca el contraste entre la fragilidad de los líderes y la continuidad de las masas. Esa formulación es la que circula en las recopilaciones de citas.

¿Quién fue Iósif Stalin, el político soviético?

Iósif Stalin nació el 18 de diciembre de 1878 en Gori, una ciudad de Georgia que entonces pertenecía al Imperio ruso. Su nombre real era Ióseb Yugashvili, aunque pasó a la historia con el alias de «Stalin», que adoptó en 1912 y que suele traducirse como «hombre de acero».

Según la Enciclopedia Internacional de la Primera Guerra Mundial, estudió en un seminario ortodoxo de Tiflis (la actual Tbilisi) antes de sumarse al movimiento revolucionario. Se integró en la facción bolchevique y, tras la revolución de 1917, ocupó el puesto de comisario del pueblo para las Nacionalidades en el gobierno de Lenin.

En 1922 fue nombrado secretario general del Partido Comunista, un cargo con el que concentró un poder cada vez mayor. Desde finales de la década de 1920 se convirtió en el líder indiscutido de la Unión Soviética, condición que conservó hasta su muerte, ocurrida el 5 de marzo de 1953 en Moscú.

Bajo su mando, el país emprendió una industrialización acelerada a través de los planes quinquenales, el primero de ellos lanzado en 1928, junto con una colectivización forzosa del campo. Ese mismo periodo estuvo marcado por la Gran Purga de 1936 a 1938, una campaña de represión política con miles de detenidos y ejecutados.

«Los Hitler vienen y van», la variante de Stalin en la Segunda Guerra Mundial

La idea de que los líderes son pasajeros y los pueblos permanentes reapareció años más tarde. El 23 de febrero de 1942, con el avance alemán sobre territorio soviético, Stalin firmó una orden militar en la que empleó una fórmula casi idéntica a la de 1937.

«Los Hitler vienen y van, pero el pueblo alemán permanece», escribió en aquel texto. Con esa distinción separaba a la población civil de Alemania del régimen nazi que la gobernaba, en un momento en que el Ejército Rojo trataba de frenar la invasión sobre la Unión Soviética.

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