Prevención

Los bomberos coinciden e insisten a la población: «Por la noche es recomendable cerrar la puerta del dormitorio antes de dormir»

cerrar la puerta del dormitorio antes de dormir
Habitación cerrada. Foto: ilustración propia.
  • Alejo Lucarás
  • Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Córdoba. Redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

Antes de acostarse, la mayoría de la gente repasa la misma rutina de siempre: apagar las luces, revisar el móvil por última vez y, en muchos casos, dejar la puerta del dormitorio abierta por costumbre, para que circule el aire o para escuchar mejor lo que pasa en el resto de la casa.

Los cuerpos de bomberos, sin embargo, llevan años insistiendo en que ese pequeño gesto puede marcar la diferencia entre sobrevivir a un incendio nocturno o no hacerlo. Su recomendación es tan sencilla como contundente: por la noche conviene cerrar la puerta del dormitorio antes de dormir, un hábito que no cuesta nada adoptar. A continuación, los motivos.

¿Por qué los bomberos insisten tanto en cerrar la puerta del dormitorio antes de dormir?

Esta recomendación no es una intuición ni una costumbre transmitida sin más: procede de una investigación de más de una década realizada por el Fire Safety Research Institute (FSRI), la organización estadounidense de referencia en estudios de seguridad contra incendios, dentro de su campaña «Close Before You Doze» (algo así como «cierra antes de dormir»).

Los ensayos, replicados en distintos escenarios de incendio doméstico, comparan sistemáticamente lo que ocurre en una habitación con la puerta cerrada frente a otra con la puerta abierta durante un incendio en el resto de la vivienda.

Desde luego, los resultados son contundentes. En una habitación con la puerta cerrada, la temperatura se mantiene por debajo de los 37,7 grados centígrados, un ambiente todavía respirable y soportable durante los minutos que tarda en llegar ayuda.

En la misma habitación, pero con la puerta abierta, la temperatura puede superar los 537,7 grados, una diferencia de hasta 500 grados que resulta, sencillamente, incompatible con la supervivencia.

La puerta cerrada también actúa como barrera frente a los gases tóxicos que genera cualquier incendio.

Según los mismos estudios, el nivel de monóxido de carbono en una habitación cerrada puede mantenerse en torno a las 1.000 partes por millón, mientras que en una habitación con la puerta abierta esa cifra puede multiplicarse por diez, hasta las 10.000 partes por millón, una concentración capaz de provocar la pérdida de conciencia en muy poco tiempo.

¿Por qué en este escenario el tiempo para escapar es cada vez más corto?

A todo esto se suma un dato que explica por qué esta recomendación es hoy más urgente que hace unas décadas. Los materiales sintéticos que forman parte de la mayoría de los muebles, colchones y elementos decorativos actuales arden mucho más rápido que los materiales naturales de antes, lo que ha reducido drásticamente el margen de reacción ante un incendio doméstico.

Hace cuarenta años, una persona podía disponer de hasta 17 minutos para evacuar una vivienda en llamas antes de que la situación se volviera crítica; hoy, ese margen se ha reducido a menos de tres minutos en muchos casos.

En ese contexto, cualquier elemento capaz de ganar unos minutos adicionales, como una simple puerta cerrada, se convierte en un factor determinante para la supervivencia.

¿Qué más recomiendan los bomberos, además de cerrar la puerta?

Cerrar la puerta del dormitorio no sustituye al resto de medidas básicas de seguridad contra incendios, sino que las complementa.

Los cuerpos de bomberos siguen insistiendo en la importancia de instalar detectores de humo en cada planta de la vivienda y comprobar periódicamente que funcionan correctamente, así como en tener pensado de antemano un plan de escape con al menos dos rutas de salida posibles desde cada habitación.

También recomiendan mantener las llaves de las puertas y ventanas accesibles durante la noche, para no perder tiempo buscándolas en caso de emergencia, y evitar sobrecargar los enchufes eléctricos del dormitorio, una de las causas más habituales de incendios domésticos nocturnos.

Adoptar el hábito de cerrar la puerta antes de dormir, en definitiva, no exige ningún gasto ni esfuerzo especial, y según la evidencia recogida durante años de investigación, puede ser precisamente el detalle que marque la diferencia entre despertar a tiempo o no despertar en absoluto ante un incendio que se desarrolla mientras se duerme.

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