Puig anuncia 995 sanitarios pese a que no ha incorporado los 960 pendientes de plan de choque
Otro lío de Puig con la Sanidad: las 6.000 plazas anunciadas son «insuficientes» y hacen falta 11.000
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Mazón se harta del caos de la Sanidad de Puig y trabaja ya en un plan contra el colapso sanitario
El presidente de la Generalitat Valenciana el socialista Ximo Puig anunció anteayer en las Cortes Valencianas 995 plazas de sanitarios para 2023 a pesar de que hasta el momento no ha incorporado los 960 previstos para este mes de septiembre dentro del plan de choque de la Sanidad valenciana. El anuncio de Puig ha enervado a los facultativos que, no obstante, esperarán hasta saber si mañana, día 30 de septiembre, se cierran esas contrataciones, lo que ahora mismo es materialmente imposible.
A 8 meses del cierre de la legislatura, Ximo Puig a Puig parecen haberle entrado las prisas por solucionar los problemas de una de las áreas más controvertidas en estos años: la de Sanidad, donde los conflictos han sido permanentes, ya fuera por la falta de personal, la falta de equipos de protección, las listas de espera, la saturación de pacientes o el estado de alguno de los centros.
Precisamente, para afrontar esas cuestiones, la entonces consejera de Sanidad valenciana y hoy síndica socialista en las Cortes Valencianas y pre candidata a la Alcaldía de Alicante Ana Barceló elaboró y presentó un plan de choque de la Sanidad Valenciana. En ese plan, que ya fue criticado por los facultativos por haberse hecho sin consenso y no ofrecer una solución real al problema de fondo: la falta de médicos, se incluía la creación de 6.000 nuevas plazas estructurales de profesionales sanitarios, que vendrían a reemplazar los contratos covid. Poco más de 5.000 en mayo. Y otras en torno a 960 diferidas a septiembre. Son esas últimas las que no se han incorporado aún y mantienen a los médicos en tensión. Sobre todo, después de un verano con centros de salud saturados y salpicado de incidentes.
Pero Puig anunció anteayer en las Cortes Valencianas otras 950 plazas sanitarias para 2023, que son algo más de las que debían incorporarse este mes de septiembre de este 2022 según el anuncio de Sanidad cuando presentó el plan de choque. Y esta circunstancia ha enervado de nuevos los ánimos. El asunto se ha mantenido en segundo plano por el monumental terremoto que originó la reforma fiscal de Puig, pero no es menor, porque afecta tanto al desgaste de los sanitarios como a los pacientes.
El PP ya advirtió a Puig en los debates previos a la aprobación de los presupuestos autonómicos para 2022 que las previsiones en materia de Sanidad eran insuficientes para afrontar los retos que presentaba este año, sobre todo en materia de personal. Pero sus advertencias cayeron en saco roto. Ahora, el presidente valenciano mira ya a 2023, donde las cuentas serán nuevas y podrá disponer de nuevos recursos. Pero es complicado que pueda atender el problema en los apenas 5 meses -de facto menos- que tendrá hasta las elecciones desde el 1 de enero.
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