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Parece un simple crustáceo, pero en realidad es una especie invasora en España introducida por Felipe II

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Desde hace décadas, el cangrejo de río ibérico está catalogado como una especie autóctona y protegido por la legislación española. Sin embargo, un estudio recientemente publicado en la revista Biological Conservation sostiene que el cangrejo de río presente en la península ibérica no es una especie autóctona, sino que fue introducido artificialmente desde Italia a finales del siglo XVI por iniciativa directa del rey Felipe II, y podría ser una especie invasora.

En España, la Ley del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad (42/2007) define las especies exóticas invasoras como aquellas que, al establecerse en un ecosistema ajeno, se convierten en agentes de cambio y suponen una amenaza para la diversidad biológica nativa, ya sea por su comportamiento invasor o por el riesgo de contaminación genética.

Cangrejo ibérico, una especie invasora en España

El trabajo ha sido realizado por Miguel Clavero, investigador de la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC) y uno de los mayores expertos en cangrejos de río en España, junto a Alicia Sempere Marín, investigadora del Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Murcia.  Los autores han recopilado y analizado una docena de documentos históricos fechados entre 1563 y 1588 que describen los reiterados intentos de introducir cangrejos de río vivos en la corte española. ¿El motivo? Felipe II quería tener cangrejos de río en los estanques de los Reales Sitios como signo de distinción y sofisticación, siguiendo la moda de otras cortes europeas.

Tras varios intentos fallidos con ejemplares procedentes de Francia y Flandes, en 1588 finalmente se logró transportar vivos hasta Madrid varios cangrejos de río italianos (Austropotamobius fulcisianus), procedentes de la Toscana. A partir de ese momento,, los cangrejos se habrían expandido progresivamente por ríos y arroyos peninsulares, dando lugar a las poblaciones que siglos después serían consideradas autóctonas.

Las conclusiones del estudio plantean un problema complejo para las políticas de conservación. Si el cangrejo ibérico es una especie introducida, aunque lo fuera hace más de cuatro siglos, ¿debe seguir siendo considerada autóctona? Para Miguel Clavero, el debate va más allá de la terminología. «Sabiendo lo que ahora sabemos, no tiene ningún sentido que las administraciones sigan considerando al cangrejo de río italiano como una de sus prioridades de conservación», afirma.

La polémica está servida. Para algunos expertos, aceptar esta revisión histórica abriría la puerta a cuestionar el estatus de numerosas especies tradicionalmente consideradas autóctonas. Otros defienden que el tiempo transcurrido y la integración ecológica deberían ser criterios clave. ¿Puede considerarse invasora una especie que lleva 400 años formando parte de los ecosistemas?

Estrategia para la conservación del cangrejo de río ibérico

Cabe señalar que las medidas de gestión de las especies exóticas se orientan a evitar su dispersión dentro de las áreas consideradas críticas y sensibles. En el resto del territorio, se establecen medidas destinadas al control de su distribución y tamaño poblacional y, cuando sea viable, a su erradicación local.

Dado que el área de distribución del cangrejo ibérico se extiende por trece comunidades autónomas, la Estrategia para su conservación se concibe como un marco de referencia común destinado a coordinar las acciones de conservación y a establecer criterios orientadores para los planes de conservación o recuperación que desarrollen las comunidades autónomas en sus respectivos ámbitos territoriales.

La finalidad principal de esta Estrategia es promover y armonizar las actuaciones necesarias para reducir de forma significativa la elevada probabilidad actual de extinción de la especie, detener e invertir el proceso de regresión de sus poblaciones y controlar las amenazas que actúan sobre ellas. Para alcanzar este objetivo general, se establecen una serie de objetivos específicos que deben guiar las actuaciones de gestión y conservación.

Entre estos objetivos destacan la garantía de la supervivencia de las poblaciones existentes mediante su vigilancia, la conservación de sus hábitats y la reducción de los factores de mortalidad de origen no natural, así como la expansión de las poblaciones dentro del área actualmente ocupada y en aquellas zonas potencialmente recuperables. Asimismo, se considera prioritario limitar la propagación de especies de cangrejos exóticos y prevenir la aparición de nuevas especies invasoras, actuando sobre los mecanismos que favorecen su dispersión y restringiendo su disponibilidad en vivo.

La Estrategia contempla también la necesidad de disponer de información actualizada y homogénea sobre el estado y la evolución de las poblaciones, fomentando programas de seguimiento, investigación aplicada y mejora de las metodologías de muestreo. Igualmente, se subraya la importancia de evitar la pérdida o deterioro del hábitat, promoviendo la mejora de la calidad ecológica de las aguas y la restauración de los ecosistemas fluviales.

Finalmente, se incluyen objetivos relacionados con la educación ambiental, la sensibilización social, la investigación sobre patologías como la afanomicosis, la gestión genética de las poblaciones y el desarrollo de programas integrales de cría en cautividad, reforzamiento y reintroducción, todo ello bajo criterios de coordinación interadministrativa y base científica sólida, detalla el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.